Nº 722 - 24 de marzo a 6 de abril de 2002

Punto de Vista

El amor fraterno

Mauricio Martín del Blanco, OCD

De Dios ha de ser,

el amor que fraterno

se puede llamar,

y el hombre ha de encarnar.

El AMOR que Dios es,

y comparte con los hombres,

a los hombres has de dar

y de Dios vuelve a ser.

Ni hondura, ni profundidad

tiene el amor de Dios.

Supera toda medida,

y sobreabunda en la humanidad.

En Cristo manifestado,

con la Cruz lo ha sellado,

en la Muerte lo ha confirmado,

y en la Eucaristía eternizado.

Pan y vino comemos y bebemos,

como signos sacramentados;

del hombre y de la mujer,

hacen verdaderos hermanos.

Nos alimentas con tu cuerpo sacrificado,

bebemos tu sangre derramada,

que encienden nuestros corazones

en una llama de amor entregado.

Supera toda la hermosura,

los que de acá y de allá unidos,

como hermanos nos amamos,

por espigas y racimos reunidos.

Comulgamos el pan de la entrega,

bebemos el vino de la alegría,

trabajos y bienes compartimos,

con manos desgastadas y sufridas.

Un canto de esperanza nos convoca:

estaremos más cerca del que sufre,

enjugaremos lágrimas y penas,

y una dicha el alma inunda.

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Evangelio         Noticias          Opinión          Entrevistas

Familia          Cultura          Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet

Nuestras Parroquias          Nuestros Santos          Documentos

Buscar en Sembrar