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Confirmación: tiempo del Espíritu |
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En estas fechas, en nuestras parroquias, celebramos el Sacramento de la Confirmación. Grupos de jovencitos, después de una conveniente preparación, abren las puertas del alma para recibir el Espíritu Santo. En el caminar, durante el tiempo de preparación, les ha amenazado el cansancio, la diversión loca, quizás la despreocupación familiar, pero ahí están bulliciosos el día en que el Obispo llega para ungirlos con el santo crisma. Me impresionó leer los recuerdos del Papa cuando recibió la Confirmación. Ya no vivía la madre. Pero su padre asumió la tarea de catequista de su hijo ¡que un día sería Papa! Confirmación, bonita fiesta familiar. Pero que no la despojemos de la rica entraña en que el Espíritu de Dios llena el corazón del confirmando. ¡Qué triste si ese día no deja huella en el joven que se confirma! Qué pena, si pierde el Don del Espíritu apenas sale a la calle. La comunidad cristiana, que sabe valorar este momento en la vida del confirmando, acompaña a los que se confirman y ora al Espíritu para que descienda al corazón de quienes reciben el Santo Sacramento. Es un momento privilegiado para nuestras comunidades que reciben el Don que enriquece la vida del Espíritu. No dejemos solos a nuestros jóvenes, aunque, a veces, nos rehuyen y no se nos unen a la celebración del domingo. Queremos mucho a estos jóvenes que comienzan una andadura muy importante en su vida. Cómo nos duele cuando leemos en los informativos que buena parte de ellos ingieren grandes cantidades de alcohol o toman pastillas que minan la salud en ese momento de la vida. El Espíritu viene a vosotros, como amigo, como maestro, para indicarnos caminos de verdad y fortalecernos en cada jornada. Jóvenes, pensamos en vosotros y en ese momento de la Confirmación: ojalá os aliente para acertar en el rumbo de vuestra vida. Sacerdotes, catequistas, profesores, que dedicáis tiempo para acompañar a muchachos/as en el itinerario catequístico de la Confirmación: Dios os pague ese amor que, a veces, es acompañado de importantes sacrificios que ofrecéis a los confirmandos. En cuántos momentos vuestra presencia, vuestra palabra, vuestro cariño han sido definitivos para orientar, por el buen camino, a estos nuestros hermanos jóvenes. Dios nos ayude a todos, mientras estamos al lado de quienes son confirmados. María, Madre de los jóvenes, mira con cariño a estos hijos más pequeños.
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Arzobispo Administrador Apostólico de Burgos
"Cómo nos duele cuando leemos que buena parte de los jóvenes ingieren grandes cantidades de alcohol o toman pastillas que minan la salud en ese momento de la vida" |
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