Nº 724 - 21 de abril a 4 de mayo de 2002

Leoncio González Urbán

Leoncio González es un joven burgalés de 26 años. Después de quince años en el Seminario, fue ordenado diácono el pasado 26 de enero. A las puertas de su ordenación sacerdotal, se muestra ilusionado, a pesar de las dificultades y de las incomprensiones que su decisión pueda conllevar.

"El sacerdote tiene que llevar a Dios a esta sociedad"

Alfonso Sáez - Julián Gumiel

Leoncio González Urbán

¿Cuántos años llevas en el Seminario?

Llevo quince años en el Seminario; entré en 1987, en el curso de 6º de E.G.B.

 

¿Qué es lo que más le agradeces al Seminario?

Gran parte de lo que somos se lo debemos al Seminario; desde pequeño me ha ido "haciendo", me ha ido influyendo.

Como llevo aquí más de la mitad de mi vida, en el Seminario he conocido a muchos compañeros, amigos, sacerdotes, que han dejado huella en mi vida, que han caminado conmigo y que me han hecho la vida más fácil y agradable.

 

¿Qué has echado en falta en la formación del Seminario?

Lo que más he echado en falta es una mayor profundización en la "lectura" de los signos de los tiempos que estamos viviendo, sobre todo para saber afrontar la realidad del mundo que tenemos delante y sabernos colocar donde y como nos corresponde.

 

¿Prepara la formación del Seminario para la pastoral?

Los estudios de teología, no te preparan para la pastoral real, la de la calle, aunque son necesarios. La etapa de pastoral de los últimos años de Seminario, aunque sea sólo de fin de semana, ayuda a pisar tierra y a conocer la realidad de cerca. Luego, sin duda, ir de cura toda la semana es un poco distinto.

 

Cuando estás a las puertas de ordenarte sacerdote, y ser enviado a un destino pastoral, ¿cuáles son tus ilusiones y tus miedos?

Una de mis ilusiones es poder ser útil al Señor en este camino que he tomado. También me ilusiona formar parte del presbiterio de esta Iglesia de Burgos, ya que muchos de sus sacerdotes se han comportado como hermanos ya antes de ordenarme.

Mi mayor miedo es no saber estar a la altura de las circunstancias a la hora de llevar a cabo la misión encomendada. También me da miedo no saber leer los signos de los tiempos, no ser fiel. Miedos, si lo miramos desde nosotros, hay muchos.

 

Tu decisión de ser sacerdote, ¿causa interés e interroga a los jóvenes que conoces?

Sí y no. Muchos jóvenes, sobre todo los de la parroquia de San Julián, que me conocen desde pequeño, me han ido siguiendo estos últimos años, y ya están "hechos a la idea", están acostumbrados porque San Julián es una buena cantera de vocaciones.

A otros, la verdad es que les llama más la atención, porque les parece algo que no está de moda. Pero juntando a unos y otros, todos han respetado y apoyado mi decisión.

 

¿Qué puede aportar el sacerdote a la sociedad actual?

Una forma nueva de ser y de estar, distinta de lo que se lleva en el mundo, mirando a los que menos mira este mundo. Los sacerdotes tenemos que tener la mirada más atenta a estas personas.

También tiene que llevar a Dios a una sociedad que se ha olvidado de Dios. Hemos pasado, de forma pendular, de tener a Dios omnipresente a darle una patada y arrojarle de nuestras vidas; los sacerdotes son los encargados de hacer a Dios presente en esta sociedad secularizada.


"Lo que más he echado en falta es una mayor profundización en la 'lectura' de los signos de los tiempos que estamos viviendo"



"Los sacerdotes tenemos que tener la mirada más atenta a los que menos mira el mundo"



"En el Seminario he conocido a muchos compañeros, amigos, sacerdotes, que han dejado huella en mi vida"


 

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