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Adiós, amigos |
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Qué
bonita es la amistad. Hasta Jesús, a sus colaboradores más
cercanos, los Apóstoles,
les llamó
"amigos". Y, por eso, con ellos compartió los más íntimos
asuntos y les desveló los
proyectos más
transcendentales. Adiós, amigos. Con vosotros he compartido, en estos años, la tarea de acompañar a los cristianos de nuestra Iglesia en las visitas a las parroquias e instituciones. Juntos hemos orado y hemos planificado la acción pastoral; juntos hemos gozado en las fiestas y juntos hemos llorado en la muerte de familiares bien queridos. El servidor del Evangelio sabe, desde el principio de su misión, que no tiene lugar permanente: su patria es el ancho mundo; siempre ha de estar dispuesto para acudir al lugar donde le reclamen. Lo saben muy bien millares de burgaleses/as que, dentro y lejos de España están disponibles para acudir a tantos lugares, a veces muy distantes, para llevar el Evangelio. Y también sabe el evangelizador que llegará un momento en que las fuerzas no le van a acompañar. Ha llegado el tiempo de apartarse del trabajo e ir al descanso o aceptar una tarea más acorde con la edad avanzada. Toda nuestra vida es del Señor. como lámparas queremos arder e iluminar siempre. En un cierto momento de la historia, la lámpara se contentará con dar luz en un pequeño rincón. Pero, siempre será luz para caminantes. Y, mirando hacia atrás, cuántas gracias a Dios por aquellos que te acompañaron y te ayudaron, en circunstancias tan diversas, en los distintos momentos de la existencia. Sin ellos, mi vida no hubiera sido más que una semillita con aspiraciones a ser sembrada y crecer. A cuantos han colaborado al crecimiento de esta semilla de mi vida, ¡gracias! En la tarde de la vida me examinarán en el amor. Pienso, Señor, en todo lo que quise hacer, y no lo hice. ¡Perdón! Y pienso también en mis trabajos en las heredades del Señor, poniendo todo el amor y entusiasmo. Mira con ojos de padre al caminante que llega cansado del duro bregar, dame tu abrazo de padre y déjame vivir a tu lado. Santa María del Camino, sigue acompañándonos al encuentro con Dios.
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Arzobispo Administrador Apostólico de Burgos
"A cuantos han colaborado al crecimiento de esta semilla de mi vida, ¡gracias!" |
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