Nº 725 - 5 a 18 de mayo de 2002

José Luis Restán

Nació en Madrid hace 43 años. Ingeniero de Caminos y Licenciado en Periodismo. Casado, con tres hijos, pertenece al movimiento eclesial Comunión y Liberación. Se estrenó en el mundo de los medios dirigiendo la edición española de la revista 30 Giorni. En 1990 entró en COPE, donde ha trabajado como redactor de los Servicios Informativos, y ha presentado varios programas del área socio-religiosa, departamento que dirige  desde enero de 2000.

"Muchas palabras cristianas ya no tienen significado real para mucha gente"

Miguel ángel Delgado López

José Luis Restán

¿A qué se debe su visita a Burgos?

Se debe a una invitación del Foro de Laicos para intervenir en unas Jornadas sobre el futuro de la evangelización.

 

¿Es urgente la evangelización?

La sustancia de la misión de la Iglesia es siempre la misma, pero cada tiempo y lugar plantean unas condiciones que deben tenerse en cuenta. Nuestra sociedad está marcada por la pretensión de realizar el bien del hombre prescindiendo de Dios, con todas las consecuencias de violencia y deshumanización que esto conlleva. La urgencia de la evangelización  coincide con la necesidad de rescatar lo verdaderamente humano, que sufre hoy riesgos tremendos.

 

¿En qué consiste la nueva evangelización?

Ya no basta la repetición verbal del anuncio cristiano, y mucho menos la insistencia en sus consecuencias culturales o morales. Es preciso que los hombres de nuestro tiempo encuentren una realidad viva en la que se haga patente la novedad cristiana. Creo que la prioridad de la nueva evangelización consiste en multiplicar espacios de vida comunitaria que permitan encontrar al cristianismo como realidad viva, espacios de auténtica educación en el camino de la fe.

 

¿Existe un nuevo paganismo en nuestra sociedad?

Tiene varios rostros. Uno es el cinismo que está de vuelta de todo, que nos dice que los deseos de felicidad y de infinito son una “exageración”, y que debemos conformarnos con un el bienestar y el consenso. Otro es el de un poder que pretende desmontar y montar al hombre a su capricho, como si se tratara de un mecano. Y hay un tercero, el de la confusión dolorosa de tantos que buscan la respuesta a sus esperanzas por caminos sombríos como las sectas.

 

¿Hay distancia de los valores de nuestra cultura respecto del humanismo cristiano?

Nuestra cultura es algo así como una hija de la tradición cristiana que ha abandonado el hogar y se ha olvidado el contenido real de los grandes valores que la hicieron grande. Repite sus nombres, pero como el que enarbola una máscara: ya no sabe lo que hay dentro. De todas formas, el cristianismo se dirige al corazón del hombre, y éste siempre puede reconocerlo cuando se le presenta con sencillez y verdad.

 

¿Cómo transmitir el Evangelio desde los medios?

Debemos escuchar las verdaderas preguntas, los deseos del corazón del hombre, su búsqueda de Dios. Entonces se hace sencillo mostrar que Jesucristo, es la respuesta de Dios a la necesidad de plenitud que cada uno de nosotros tiene. Y esa respuesta que es Cristo, se hace contemporánea del hombre a través de la Iglesia. Esos tres aspectos son esenciales a la hora de contribuir a la evangelización desde los medios.

 

Los medios de comunicación social, ¿son referentes de opinión y de actuación?

Los medios tienen hoy una capacidad de influir sobre la mentalidad de la gente, redoblada por la debilidad del tejido social. En la medida en que la familia es débil para transmitir una hipótesis de sentido, en que la escuela no educa verdaderamente, en que la sociedad está invertebrada, los medios tienden a ocupar un espacio que no les corresponde. En este sentido, fortalecer la comunidad cristiana es también una de las formas más eficaces de prevenir el abusivo impacto que muchas veces ejercen los medios.

 

¿Cómo está la Iglesia española en los medios?

Por desgracia, están muy presentes una serie de prejuicios que impiden a algunos Medios acercarse con un mínimo de apertura y lealtad a la realidad de la Iglesia. También hay otros que presumen de cercanía, y sin embargo caen en la tentación de tutelar a la Iglesia, de ponerla al servicio de sus propias estrategias. En todo caso, también los católicos españoles tenemos una responsabilidad en todo este panorama. Deberíamos adquirir un talante mucho más desenvuelto a la hora de comunicar nuestra vida, nuestras iniciativas y nuestra posición en los debates sociales. Esto forma parte también de la nueva evangelización.

¿Cómo percibe el gozo y el sacrificio de la evangelización, como laico y comunicador?

Estoy seguro de que el corazón de la vida cristiana puede ser entendido y acogido por los hombres de nuestro tiempo. Y también estoy seguro, porque lo he visto, de que el Espíritu no deja de renovar a su Iglesia con nuevos dones y carismas, para que siga realizando su diálogo de salvación con los hombres de nuestra época. Como hombre de la comunicación, me doy cuenta de que muchas palabras cristianas ya no tienen significado real para mucha gente, porque se ha perdido el rastro de la experiencia humana que las llenaba de sentido, y por eso me parece una gran tarea ayudar a que puedan ser de nuevo reconocidas, gracias al testimonio personal y comunitario de los cristianos.


"Ya no basta la repetición verbal del anuncio cristiano, y mucho menos la insistencia en sus consecuencias culturales o morales"



"Deberíamos adquirir un talante mucho más desenvuelto a la hora de comunicar nuestra vida, nuestras iniciativas y nuestra posición en los debates sociales"



"Estoy seguro de que el corazón de la vida cristiana puede ser entendido y acogido por los hombres de nuestro tiempo"


 

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