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Mons. Santiago Martínez Acebes |
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Leonés de nacimiento, 75 años, Mons. Santiago Martínez Acebes ha desarrollado su labor como sacerdote y obispo en diversas partes de España y del mundo. Los últimos nueve años y medio, como arzobispo de Burgos. Al llegar la hora de la jubilación, hace un balance de esta etapa. |
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"Donde quiera que esté, recordaré con amor esta novena de años transcurridos junto al Arlanzón" |
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Julián Gumiel Velasco |
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¿Qué se lleva de su paso por Burgos? De Burgos me llevo la fe tan arraigada en el pueblo burgalés. De esa fe hablan los centenares de templos románicos y góticos; y sobre todo, arraigada en la vida de estas gentes que viven en pueblos y ciudades. Esta fe es la que ha motivado que tantos hijos e hijas de Burgos hayan dejado familia y patria para ser anunciadores del Evangelio en los lugares m‡s remotos. Esa fe es amor que encontramos en hombres y mujeres que han dedicado su vida a pobres y enfermos. ¿Cuáles han sido sus logros al frente de la diócesis? No considero logro propio ninguno de los conseguidos en este tiempo; han sido los cristianos y cristianas de Burgos quienes mantienen la fe en Jesús en las familias, quienes han restaurado templos y la catedral. Se trata de todo un pueblo que, comprometido con Cristo, no ha dejado de dar pasos para hacer del Evangelio su norma de conducta. Por eso, se volcó en el Sínodo Diocesano, momento de reflexión profunda sobre nuestro ser cristiano. ¿Qué ha quedado por hacer? Sí, queda mucho por hacer, cuando uno es ambicioso. Hubiera deseado conseguir más vocaciones al Seminario y a la vida consagrada: ese don es necesario para mantener la vitalidad de una comunidad cristiana. Desearía que la familia no perdiera los grandes valores que Dios le ha concedido. Me hubiera gustado que los jóvenes hubieran encontrado el AMOR, la VERDAD, que a veces buscan donde no están.
¿Qué valoración hace de su etapa como arzobispo de Burgos? Eso de la valoración de "mi" etapa como arzobispo, toca a los otros. Nadie es juez de sí mismo. Aunque, puedo anotar mis fallos personales, no saber dar más impulso a todo el trabajo pastoral, no haberme interesado más por sacerdotes y seglares.
¿Dónde sitúa su futuro? Lo sitúo, de momento, en España, en Valencia, mirando a América. Quiero ofrecer los años que me queden a ser portador del Evangelio donde me quieran enviar. Reconozco las limitaciones de la edad; pero no quiero llevar al sepulcro un costal de Palabras evangélicas, sino sembrarlas todas para gloria de Dios y bien de los hombres. Donde quiera que esté, recordaré con amor esta novena de años transcurridos junto al Arlanzón. |
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"De Burgos me llevo la fe tan arraigada en el pueblo burgalés" |
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"Hubiera deseado conseguir más vocaciones al seminario y a la vida consagrada" |
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"Me hubiera gustado que los jóvenes hubieran encontrado el amor, la verdad, que a veces buscan donde no están" |
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