Nº 726 - 19 de mayo a 1 de junio de 2002

Punto de Vista

Don Santiago

Jesús Yusta Sainz

Jesús Yusta SainzDon Santiago se nos va. En diciembre van a cumplirse diez años que llegaba a Burgos. En él hemos podido reconocer a un PADRE bueno que esperaba y acogía a todos, en cuya mesa siempre había un plato para cualquiera, son muchas las personas que han compartido su mesa; que daba todo, lo suyo, si es que algo tuvo este privilegio pues tenía poco y lo poco que tenía lo daba, era de todos; nuestra gente generosa, a veces agradecía con cosas sencillas, pocas veces llegaron a casa los regalos que se le hacían; a un HERMANO mayor que nos daba seguridad, los sacerdotes hemos contado siempre con su apoyo, cuando uno estaba enfermo era el primero en visitarle, el primero que se ofrecía para sustituirle, el primero que acudía cuando surgía algún problema, fuera del tipo que fuera; a un AMIGO en quien se podía confiar siempre, sabiendo que, con caridad, con delicadeza, siempre, lo único que le movía era la verdad; a un OBISPO que, en la pobreza, olvidándose de sí, siempre buscó lo mejor para nosotros.

D. Santiago se nos va, su paso por Burgos dejará huella. En otros lugares, en estas ocasiones se conceden títulos, aquí, como castellanos, y de Burgos, somos fríos y no muy dados a expresar nuestros sentimientos. Pero, el gran homenaje, el gran título es que queda en nuestro recuerdo y en nuestro corazón. Nunca podremos olvidar momentos importantes en la historia de Burgos, la historia real, esa que escribe, mejor que no se escribe, el pueblo, en que D. Santiago nos acompañó: el dolor por un paisano secuestrado, la muerte en circunstancias trágicas de varias personas, la recuperación de la Catedral, la decisión de convocar y llevar a cabo un Sínodo donde los cristianos pudimos ir descubriendo la identidad de nuestra Iglesia, sin olvidar los muchos pueblos de nuestra geografía, que siempre visitó con alegría, compartiendo angustias y ofreciendo esperanza.

D. Santiago se nos va, un hombre, un obispo pasarán a la historia. él ha sembrado, a nosotros nos queda procurar que esta semilla no se malogre y, con la ayuda de Dios, posibilitar dé fruto. Cuando ya es inminente su partida sólo una palabra puede resumir todo lo que queremos expresar, una palabra de castellanos, de Burgos, lo que significa que queremos darla un sentido pleno, ¡Gracias D. Santiago! y, un ofrecimiento, un poeta alemán dice: "Mi casa, si las casas tienen dueño, mi casa es su casa".

D. Santiago, usted sabe que muchas casas de Burgos tienen la puerta abierta para usted. ¡Gracias!

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Evangelio         Noticias          Opinión          Entrevistas

Familia          Cultura          Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet

Nuestras Parroquias          Nuestros Santos          Documentos

Buscar en Sembrar