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Carta a los sacerdotes |
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Queridos sacerdotes: Dirijo a vosotros estas letras, queridísimos colaboradores del ministerio episcopal, mientras me preparo en estos días para mi primer encuentro con la Archidiócesis. Deseo mostraros algunos sentimientos que embargan mi corazón. Y el primero es de acción de gracias. Me encuentro ante una tarea, por querer de Dios, que se entrelaza con la vuestra. No conviene que perdamos de vista nunca que el origen de toda nuestra actividad sacerdotal procede de la llamada de Dios. "No me habéis elegido vosotros -recuerda Jesús a los apóstoles- sino que yo os elegí y os destiné para que vayáis y deis fruto" (San Juan). Somos todos obreros en la viña del Señor. Junto al agradecimiento al Señor quiero confiaros mis grandes esperanzas en el trabajo apostólico común y en la necesaria cooperación entre todos. El reto de la santidad, a la que el Santo Padre nos estimula en la Novo millennio ineunte, destinada a todos los cristianos, nos exige muy particularmente a los sacerdotes una renovación interior. Ayudaremos eficazmente a nuestros fieles si correspondemos a esa llamada de nuestra vocación y ministerio. El tercer aspecto de mis sentimientos es pediros ayuda. Ayuda en la oración que ya hacéis y ayuda en todo cuanto sea conveniente y necesario para el bien del Pueblo de Dios. Os tiendo la mano, quiero ser uno con vosotros aunque tenga la misión de ser vuestro Padre y Pastor. Esta es mi disposición de servicio para esa porción de fieles de la Iglesia de Cristo que el Santo Padre me ha confiado. Con renovado agradecimiento a cada uno por vuestra amable acogida, mi saludo y bendición. |
Arzobispo de Burgos
"Os tiendo la mano, quiero ser uno con vosotros aunque tenga la misión de ser vuestro Padre y Pastor" |
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