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Julio Calvo |
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Julio Calvo, con sus años y su larga experiencia, es sacerdote y director de la revista Militante. Igualmente, es Consiliario Nacional del Movimiento Rural Cristiano. Sobre el mundo rural hemos querido hablar con un entusiasta que inmediatamente engancha. |
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"En los pueblos se pueden hacer muchas cosas" |
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Fernando García Cadiñanos |
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Despoblamiento, envejecimiento, pobreza de medios humanos, pesimismo existencial... Con estas notas, ¿el mundo rural tiene futuro? ¡Sí! Será otro mundo rural y será un mundo rural vivo; pero será mundo rural. Y es bueno ir perdiendo de vista muchos de los mundos rurales que componen nuestra piel de toro. En España no se puede hablar de un mundo rural sino de muchos mundos rurales; lo triste es esta especie de darwinismo rural donde los pobres, pequeños y débiles están agonizando, sucumbiendo porque son engullidos por el mismo sistema capitalista; pero a la vez, están dando paso a un nuevo mundo rural, que tampoco es el que nosotros queremos y por el que muchos estamos trabajando. El capitalismo neoliberal está arrasando valores y sembrando injusticias en el mundo rural: pero este sistema económico-político no se da cuenta de que los dos mundos, el rural y el urbanita, nos necesitamos mutuamente y cada vez más, ni se ha enterado todavía de que el mundo rural no es viable si no está habitado por hombres y mujeres que lo guarden limpio, plantado, sembrado, húmedo, acogedor y más habitable: ríos y fuentes, huertas y campos, bosques y veredas, caminos y carreteras, patrimonio paisajístico y artístico... Sin mundo rural no son posibles ni la vida en la ciudad, ni el solaz ciudadano, ni tampoco la supervivencia de muchos que no podríamos aguantar los inconvenientes de la gran ciudad... Será otro y distinto el mundo rural, pero será. En los curas y en muchos agentes de pastoral existe el desencanto ante tanto pueblo pequeño: "Aquí no se puede hacer nada". ¿Qué les dirías y qué se puede hacer? ¿Han perdido los papeles y el alma creadora, la ilusión del poeta y la utopía del Reino? Me quedo pensando que quizás no tienen a su disposición los análisis de la realidad necesarios ni las respuestas que dichos análisis demandan. Se pueden hacer muchas cosas, pero sobre todo trabajar. Adueñarnos de unas claves de pastoral misionera, de una metodología correcta (a la formación por la acción transformadora y evangelizadora), dejarnos estar de historias, organizarnos con los laicos y los sacerdotes del arciprestazgo, y empezar a meternos en harina a nivel de estudio, de fe y de acción. En todos los pueblos, pequeños y grandes, necesitamos descubrir una "pastoral de artesanía", persona a persona. Lo de masas ya no va; y el tener pocos habitantes tiene algunas ventajas. Hay muchas posibilidades. Pero estas no están en los movimientos conservaduristas y de entretenimiento, sino en los que, fieles a Dios, la Iglesia, el pueblo, la realidad histórica y la Gracia, organizados y transformadores, militantes encarnados y en comunión, haciendo síntesis entre fe y vida, se ponen a educar y organizar personas, y a hacer presentes los valores del Reino en los ambientes y en las estructuras sociales del mundo rural. En los pueblos nos encontramos ante un fenómeno: los que viven los fines de semana y los que nos visitan en verano. ¿Es posible evangelizar este fenómeno? Me resulta una pregunta de perogrullo: todo hombre es siempre, en toda circunstancia, sujeto de evangelización. Pablo VI dijo ya que quien evangeliza es la comunidad, no el cura. Mi experiencia me dice que normalmente en los pueblos, cuando hay una comunidad viva, la evangelización se da por contagio. Lo malo es cuando queremos evangelizar a los que vienen y no hemos comenzado seriamente nuestra evangelización con los que ya están en el pueblo. Por ello, quisiera plantear dos preguntas: ¿estamos convencidos de que no evangeliza el cura sino la comunidad? Y si no tenemos comunidad, aunque tengamos parroquia, ¿podemos evangelizar al que viene?
Quizás hayas oído hablar de las Unidades de Acción Pastoral. ¿Qué opinión te merecen? Desde mi punto de vista, son varios los presupuestos para que nazca, viva y crezca una Unidad Pastoral viva, evangelizadora, educadora de laicos y transformadora de las realidades del entorno: que los animadores encarnen en su propia vida las claves reales de una auténtica pastoral rural misionera juntamente con una metodología experimentada y contrastada; que exista conciencia de equipo en los sacerdotes; creer e ir a por un laicado adulto y autónomo, corresponsable y en comunión, formado desde la acción y organizado; fidelidad y coherencia con el proyecto; mucha paciencia. Yo creo que las Unidades son necesarias e imprescindibles. Pero sin jugar a ver qué sale; sabiendo en conciencia a qué tenemos que responder y qué respuestas tenemos que dar; con buen proyecto pastoral, técnico y evangelizador; con presupuestos no económicos sino pastorales. Y como motivos nunca valdrá la carencia de sacerdotes, ni la pequeñez de los pueblos. Y en todo esto es importante el protagonismo de los laicos. ¡Que nazcan muchas Unidades Pastorales, pero que nazcan vivas! |
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"En España no se puede hablar de un mundo rural sino de muchos mundos rurales" |
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"En todos los pueblos, pequeños y grandes, necesitamos descubrir una 'pastoral de artesanía', persona a persona" |
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"Mi experiencia me dice que normalmente en los pueblos, cuando hay una comunidad viva, la evangelización se da por contagio" |
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