| Contemplativos | ||
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Testigos de Dios |
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Miguel ángel Delgado López |
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Testigos de Dios en medio de nuestro mundo. Estos son nuestros monjes y monjas que viven el Absoluto de Dios en la realidad más entrañable de nuestro mundo. Nada humaniza más el corazón humano que la bendición y el amor de Dios en él. Los contemplativos han encontrado en la alabanza y bendición a Dios esta condición y este amor. Nosotros podemos percibir la gratuidad y el gozo de la vida cuando nos acercamos a la vida de estos hombres y mujeres que están consagrados a Dios. Esta consagración no resta un ápice de amor a nuestro mundo. Ésta es la paradoja de la consagración. La vocación originaria de la persona humana es la bendición y la alabanza a Dios. El domingo 26 de mayo, fiesta de la Santísima Trinidad, celebraba la Iglesia católica la fiesta de los contemplativos. Los monjes y monjas no desconocen nuestro mundo, y por ello percibimos su amor entregado. La oración ennoblece la vida, la libera del egoísmo y de las pasiones y nos acerca a Dios y a los humanos. Nada más concreto y humano que la contemplación. La contemplación es la admiración y el amor por las cosas, en este caso de Dios. En nuestra diócesis los conventos, especialmente de monjas, están cerca de las casas y de la vida nuestra. En un mundo secularizado, ellos son vigías cuidadosos de la libertad humana, tanto en el ser como en el poseer. En el mundo de las cosas, en el trajín de la vida, ellos son referentes del espacio humano y divino. No desprecian lo humano por el amor de Dios, sino que viven el amor de Dios en medio del mundo, dentro de los dones que Dios ha dado a su Iglesia. Hoy la evangelización pasa por acoger y valorar la vida contemplativa. En el convento de santa Dorotea de las Madres Agustinas, tres jóvenes filipinas se iniciaron a la vida religiosa. Ellas son Elisa Otorra Ybañez, Agnes Gonzales y Miracel Talucdo Magsalay. Ellas legaron a España en un 14 de septiembre de 2001, han estado preparándose en dicho monasterio para comenzar el noviciado, y el domingo 26 de mayo fue su toma de hábito, y propiamente comenzaron la vida religiosa con el noviciado. Sus referentes de vida cristiana ahí están: sus familias y los grupos carismáticos. Ojalá un día puedan pronunciar los votos públicos como una Iglesia que encuentra su alabanza en todos los puntos de la tierra. Para ellas, nuestro saludo de bienvenida y de ánimo compartido, en una Iglesia que no conoce razas no fronteras. |
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