|
Amar y orar |
|
|
Dolores Gómez Montoya |
|
|
Amar y orar van unidos: amamos como oramos y oramos como amamos. Por eso, pensemos en las diferentes maneras que tenemos de amar: - Amamos a nuestros padres con admiración y respeto por todo lo que son capaces de hacer por nosotros. - Amamos de diferente manera cuando nos enamoramos y pensamos compartir la vida con la persona que queremos. Es un amor de entrega generosa, olvidándonos de nosotros mismos por complacer al que amamos. - Amamos diferente cuando por primera vez vamos a ser padres, cuando nos ponen en nuestros brazos a un ser al que le hemos dado la vida, tan pequeño, tan frágil, que no nos atrevemos ni siquiera a darle un beso por miedo a que se rompa. Es un amor de ternura, de admiración. - Amamos a nuestros hermanos con un amor compartido de convivencia y si ese hermano se pone enfermo nos volcamos haciendo lo posible para que se ponga bien, y si además de enfermo no tiene qué comer, tratamos de compartir lo que tenemos para remediar su mal. - Amamos a los amigos, sobre todo si tenemos alguno especial que le podemos contar nuestras cosas. Supongamos que tenemos que hacer un viaje largo y lleno de peligros y se lo contamos a ese amigo, que además es valiente y se ofrece para acompañarnos; y mientras vamos de camino, salvando todo tipo de obstáculos, al llegar cerca de la meta, se nos presentan las mayores dificultades y nuestro amigo lucha por nosotros y en esa lucha muere por defendernos. ¿Cómo amaríamos a ese amigo? Procuraríamos aunar todas las maneras de amar de las que hemos hablado para recompensar lo que ha hecho por nosotros. Pues, Jesús es todo eso: Padre, amante, niño, hermano, enfermo, hambriento y además entrega su vida por salvarnos. ¿Cómo tendríamos que amarle? Pongamos todas estas formas de amar cuando vayamos a la oración y estad seguros de que nuestra oración cambiará. |
|
|
|
|
|
|
|