Nº 728 - 16 a 29 de junio de 2002

  

 

 

 

San Alonso de Orozco

Un santo literato ascético-místico a recuperar

José Luis Esteban Vallejo

San Alonso de Orozco.Querido Alonso de Orozco, ¡paz y bien! En el cielo todo bien, sumo bien, siempre el bien, ¿verdad?

Después de tu muerte, has de saber que, como literato, te han declarado por la Real Academia como una autoridad, escritor eximio por tanta fecundidad literaria (60 títulos de obras y libros). Ya en el siglo XVIII salió la edición de todas ellas, formando siete tomos: tres de las castellanas y cuatro de las latinas; con motivo del centenario de tu muerte las han ido publicando en la BAC y sacando a la luz incluso manuscritos tuyos inéditos. Con la ciencia beatífica también sabrás estas cosas, ¿no? La Real Academia Española te incluyó en el catálogo de autoridades de la lengua castellana; fuiste el primero que con gran valentía hiciste una digna defensa de la lengua española con estas palabras: "cada nación usó mucho escribir su propia lengua; solamente los españoles, amigos de trajes peregrinos y costumbres extranjeras, tenemos en poco lo que se escribe en nuestra lengua, siendo la que más estimada debe ser en elegancia y perfección después de la latina".

Han dado conferencias sobre ti como de una autoridad en usar la lengua castellana, han dicho que, mientras no te recuperen como autor -escritor ascético, místico- la espiritualidad del siglo XVI quedaría manca; algunos te han llamado "luz del siglo XVI". En tus libros se cumple aquello que dijiste: "no hay libro tan sin provecho que no sea de utilidad al que es sabio si quiere leerle atentamente". Han dicho que eres agudo en las sentencias, propio en las palabras, suave en el estilo, casto en las frases, no forzado en las metáforas y nada inferior en romance y en latín a los que con mayor primor escriben en una y otra lengua.

¡Ah! Alguna enciclopedia, como la Microsft Encarta, contiene una biografía tuya y puede recogerla la gente en algún programa de ordenador. En tu época no había estas nuevas tecnologías de la informática.

Ya ves que en esto sí que hemos avanzado. En la vivencia cristiana de los misterios, no creas que tanto como en tu época, que ahora nosotros reconocemos y llamamos nuestro "siglo de oro" español. Bueno, habrá de todo.

Otras muchas cualidades tuyas se podrían destacar, una de ellas tu afición a la música desde pequeño y hasta muy anciano, verbigracia, con qué destreza cantabas, tocabas el órgano y otros instrumentos musicales.

Te manifiesto en esta carta que el Santo Padre, el día de tu canonización, en el panegírico que hizo de ti, destacó los aspectos de tu vida, santidad y virtudes más importantes para la Iglesia universal y que pueden estimularnos a los hombres de hoy a invocarte para tenerte como ejemplo y ayuda en nuestra debilidad. Asimismo, cuando el Papa recibió a los peregrinos llegados a Roma para la ocasión, dijo en su discurso cosas interesantes a tener en cuenta.

San Alonso de Orozco, bien, ¡cuánta gloria! (accidental) te espera a partir de estos días. Hasta  una próxima carta. Me uní especialmente a ti, san Alonso de Orozco, en el momento solemne en el que el Santo Padre proclamó la fórmula de tu canonización, juntamente con la de otros cuatro santos, con las palabras rituales, y a la inmensa asamblea festiva que llenó de gozo la plaza de San Pedro y que la ratificó con un triple "amén". Y, a continuación, en el momento emotivo en que se descubrió tu tapiz para aparecer en la gloria de la fachada de la Basílica con el canto de la Capilla Sixtina que en bella polifonía interpretó los sentimientos de todos, alabé a Dios así:

"Tibi laus, Domine, tibi gloria: A Ti la alabanza, Señor, a Ti la gloria. En la morada de los santos, coronados de gloria y honor, resplandecen tus siervos Alonso de Orozco (...) e interceden benignos por nosotros".

San Alonso de Orozco (1500-1591), místico y escritor español, nació el 17 de octubre de 1500 en Oropesa. De familia noble, desde los 8 años de edad sirvió en la iglesia de Talavera de la Reina. Estudió en Salamanca con santo Tomás de Villanueva e ingresó en la orden de los agustinos en 1522. Famoso por su austeridad y mortificación, dirigió los conventos de la orden (de la que fue nombrado definidor) en Soria, Medina del Campo, Sevilla y Granada. Su frágil estado de salud le impidió embarcarse a América, por lo que, desde 1542, se dedicó a escribir. En 1551 fue nombrado prior de Valladolid y el rey Carlos I le hizo su predicador, confesor y consejero, cargos que mantuvo con Felipe II. Fundó diversos conventos y colegios en Talavera de la Reina y Madrid. Entre sus obras, que se publicaron completas en 1736 y constituyen un ejemplo de sencillez para explicar complejos problemas teológicos, destaca De los nombres de Cristo, consideraciones sobre tal tema en las que se basó fray Luis de León para su obra homónima. Murió en Madrid el 19 de septiembre de 1591. Fue beatificado en 1882 y canonizado el 19 de mayo de 2002 por el Papa Juan Pablo II. Su festividad se conmemora el 19 de septiembre.

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