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Al Camino |
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Miguel Ángel Delgado López |
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Camino que me lleve a Dios, camino de encuentro y reflexión de uno mismo. Nunca es duro el camino si uno tiene fuerza en sus pies, corazón enamorado y mente dispuesta para emprender lo buscado y querido. Camino de Santiago, camino de mucha lucha, que el alma lleva en paz por saber que Dios aguarda y que camina contigo. Aquí, en el silencio, cuando te sientes peregrino por llevar en el alma la gracia de comprender lo bonito de una jornada andada. Nunca llora el peregrino los sinsabores, porque el camino aguanta todo y sabe de bien de amores, que comenzar el camino es llevar todo contigo, llevar la queja y recuperar la calma. El camino va contigo y te deja libre de todo dolor y pena amarga. El camino es ilusión que perfuma el alma, dándole fuerzas nuevas en el amanecer de cada mañana. Quien encontró el camino, halló la dicha de ver amanecer, crecer el sol y ocultarse tras las montañas. Así un día y otro como la noria sube y baja, pero haciendo posible siempre recrear la dignidad humana. La fuerza del viento ennoblece el alma, la tierra del camino alimenta la esperanza y en el sendero de la vida Dios da cobijo en la soledad y en la anchura de la estepa castellana. La mirada en el horizonte pone el alma en el punto de mira de lo que uno siente y ama. La mirada en el horizonte conforta la vida, para encontrarse con los otros, que los diversos senderos entreteje la desdicha y la suerte. Caminos de horizontes y de luces, camino de Santiago. Camino de viejas esperanzas, que cada mañana al peregrino del camino, también hoy, te haces presente. Camino de vida y de muerte, camino de Dios y del hombre, camino que vas conmigo y siento tu presencia viva, porque cuando se oculta el sol otro día de nuevo amanece. En el camino encontré a Dios y Él me ayuda a recorrerle. |
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