Nº 734 - 20 de octubre a 2 de noviembre de 2002

Buena Noticia

20 de octubre                 27 de octubre                 1 de noviembre

20 de octubre de 2002          

Domingo 29º de tiempo ordinario

Isaías 45, 1. 4-6

1ª Tesalonicenses 1, 1-5b

Mateo 22, 15-21

 

 

Arriba

27 de octubre

1 de noviembre

En aquel tiempo, los fariseos se retiraron y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

- «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?»

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

- «¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

- «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»

Le respondieron:

- «Del César.»

Entonces les replicó:

- «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba

20 de octubre

27 de octubre

1 de noviembre

 

27 de octubre de 2002

Domingo 30º de tiempo ordinario

Éxodo 22, 21-27

1ª Tesalonicenses 1, 5c-10

Mateo 22, 34-40

 

 

 

Arriba

20 de octubre

1 de noviembre

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba:

- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»

Él le dijo:

- «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Liturgia Dominical

 

 

 

Arriba

20 de octubre

27 de octubre

1 de noviembre

 

1 de noviembre de 2002

Todos los Santos

Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

1ª Juan 3, 1-3

Mateo 5, 1-12a

 

 

 

Arriba

27 de octubre

1 de noviembre

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

- «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.»

 

El sermón del monte se abre con una declaración solemne, en la que el reino de los cielos anunciado por Jesús aparece como buena noticia para los pobres. Esta solemne declaración constituye la obertura del discurso, en la que se propone el estilo de vida que se hace presente con la llegada del reino.

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba

20 de octubre

27 de octubre

1 de noviembre

 

 Arriba          20 de octubre          27 de octubre         1 de noviembre

Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo          Noticias

Opinión          Entrevistas          Cultura          Familia

Intenciones          Números anteriores          Foro de debate

Directorio Católico de Internet          Nuestras Parroquias

Nuestros Santos          Testigos de la fe          Nuestros grupos

Documentos          Buscar en Sembrar