| Noticias | ||
| Domund 2002: Jesucristo nos llama al relevo misionero | ||
| Experiencia misionera | ||
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"Las Iglesias jóvenes crecen cada día" |
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Mons. Rafael Cob, obispo del Vicariato Apostólico de Puyo (Ecuador) |
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El Vicariato es la provincia de Pastaza, que prácticamente es la provincia más extensa de Ecuador. Tiene 31.000 Km2, pero el 90% del territorio es selva. La población está muy concentrada en las poblaciones de Puyo, Shell y Palora. La capital suele tener unos 30.000 habitantes, de los 80.000 con que cuenta la totalidad de la provincia. Uno de los retos más importantes de la Iglesia de allá es atender a las minorías indígenas, porque tenemos que llegar a muchos puntos o puestos de misión que están en la selva a donde sólo se puede llegar en avioneta. Además cuando se llega a ese punto, para atender a las pequeñas comunidades, que pueden ser de 10 a 20 familias, se va por canoa, por los ríos, porque la mayoría están en la ribera, o por senderos dentro de la selva.
La vocación misionera es un don que Dios da a la Iglesia; es capacidad de servicio gratuito, como dice Cristo: "Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis". También es disponibilidad para salir de la patria para entregarse. No es salir por salir. Es salir desde la fe con una opción preferencial por los pobres, para anunciar la Vida Nueva, para denunciar el mal, con una dimensión eclesial de pertenencia a la Iglesia en que uno ha nacido. Es la experiencia de ser sacerdote en una Iglesia particular para una Iglesia universal. El trabajo como obispo en una Iglesia joven es muy enriquecedor. Es como ver una planta que va creciendo y echando flores; crecen cada día, y eso da mucha esperanza e ilusión para seguir luchando. Últimamente nuestra mayor alegría ha sido el ver los frutos de tener y de contar con propios sacerdotes del lugar. El Concilio Vaticano II dice que una Iglesia es madura en tanto en cuanto surgen los pastores que guíen a su comunidad. En los últimos años lo hemos visto en nuestra diócesis, y estamos recogiendo estos frutos. Llegan los primeros pastores de las propias comunidades. Durante estos doce años que llevo trabajando en Ecuador siempre me he sentido realizado en mi vocación sacerdotal. Me siento más útil y necesario allá. Cuando me nombraron obispo vi que era un servicio más que pedía la Iglesia: una carga mayor de responsabilidad que sólo se puede hacer por amor a la Iglesia. mi lema episcopal es: "Hacer todo con amor". Si hago todo con amor a Dios, que como Padre nos ama, me doy a mis hermanos y estoy cumpliendo el objetivo de mi vocación: responder al Amor de Dios con una entrega generosa en los hermanos más pobres.
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