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3 a 16 de noviembre de 2002 |
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Tres nuevos sacerdotes y dos diáconos |
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Dos de los nuevos ordenados son sacerdotes diocesanos, y uno cartujo.
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El pasado sábado 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar, en la parroquia de San Julián, el arzobispo de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, ordenó a tres nuevos sacerdotes y dos diáconos. Con un templo abarrotado de pueblo fiel y acompañado de más de un centenar de sacerdotes, Mons. Gil Hellín confirió las primeras órdenes sagradas desde su nombramiento como arzobispo de Burgos. En su homilía recordó la sorpresa que hoy suscita en la sociedad la toma de decisiones definitivas, y la misión del sacerdote, enviado entre los hombres para el anuncio de la Palabra de Dios y la administración de los sacramentos. Asimismo recordó a sacerdotes y familias que, con la vivencia de la entrega en sus respectivas vocaciones, son responsables de suscitar nuevas llamadas a la vida sacerdotal y religiosa. A los ordenandos les animó en su nueva tarea y les recordó todo lo que deben cuidar para que no se "apague en ellos el fuego del Espíritu". Hay que recordar que una de las prioridades de Mons. Francisco Gil Hellín desde su llegada a Burgos es la preocupación por las vocaciones sacerdotales y religiosas, como signo de vitalidad de la Iglesia diocesana. Los nuevos sacerdotes son Julián García Labrador, que prestará sus servicios en Villarcayo y el Valle de Manzanedo; Leoncio González Urbán, destinado a la parroquia de Briviesca; y Fray Alejandro María Lafuente Sáez, de la Cartuja de Santa María de Miraflores. Los nuevos diáconos son Rubén Manrique González, que trabaja pastoralmente en Espinosa de los Monteros y Merindad de Sotoscueva; y Miguel Ángel Saiz Cerreda, que desarrolla su trabajo pastoral en Miranda de Ebro. Nuestra más sincera felicitación para todos ellos. |
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SUMARIO |
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