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¿Crisis de autoridad? |
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Alipio Lastra Barrio |
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Ha comenzado otro curso escolar; y como cada estreno el esfuerzo renovado aderezado con ilusión ha sido puesto sobre las mesas de trabajo de todas las comunidades educativas. Nuevos proyectos, novedades estructurales, mayor número de horas para atender las necesidades de los alumnos y la polémica surgida en torno a la nueva ley sobre reforma de la enseñanza, están creando expectativas de mejora que por lo visto y oído y leído, falta hace. Muy recientes estudios han venido a confirmar que el fracaso escolar en España toca fondo. Que somos el segundo país, después de Portugal, donde menos y peor aprenden los alumnos. ¿Cuáles son las causas y dónde están las soluciones? Hemos oído y leído voces discrepantes, cosa por otra parte lógica y justa, desde los que no participan de esta alarma social hasta los que defienden o detraen el modelo de sistema educativo todavía vigente. A todo sistema educativo se le puede alabar o vilipendiar y con mucha frecuencia se le vapulea, se le zarandea y en vez de someterle a terapias correctoras se le tira por la borda y se estrena otro, a ver qué pasa. Pienso y creo que una de las principales causas, hay muchas, que han llevado al desastre de malos comportamientos de muchos alumnos de este país está relacionada directamente con la crisis de autoridad que desde hace tiempo padecemos. ¿Qué se ha entendido y qué se entiende por autoridad? ¿O no se entiende nada? ¿O es mejor que no exista? Mi abuelo decía que "del jefe y del mulo, cuanto más lejos más seguro". Y no le faltaba razón. Nuestros hijos y alumnos, no admiten el fácil "ordeno y mando" de tiempos no tan lejanos. Más todavía, no entienden el acompañamiento desde distinto nivel. Y esto último tal vez incentivado por el penduleo que ha hecho que durante los últimos años los conceptos "animador", "coordinador", "acompañante"... se han superpuesto a los casi relegados "maestro", "director", "guía"... Y uno de los más perceptibles y generalizados resultados ha sido el despotismo de muchos hijos y alumnos que han convertido hogares y aulas en un campo de batalla permanente. Expertos en el mundo de la educación claman pidiendo autoridad en las aulas. Porque autoridad y libertad son reconciliables y compatibles y aún más, para que el educando conquiste su verdadera libertad necesita la confrontación con la autoridad. Así llegará al dominio de sí mismo. La familia y la escuela tienen hoy una tarea prioritaria: descubrir, potenciar y ejercer una nueva forma de educar que consiga la necesaria participación de hijos y alumnos, con la revalorización de la competencia, ejemplaridad, aceptación y reconocimiento de la autoridad de sus educadores. |
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