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Día de los sin techo |
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Andrés Picón Picón |
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Son,
en su gran mayoría, personas que hace tiempo rompieron con su familia y su
círculo de amistades y hoy están solos, perdieron su trabajo y hoy se
sienten inútiles, perdieron su autoestima y hoy no encuentran sentido a sus
vidas. De esta forma se encuentran en el mundo de excluidos sociales. En la
cuneta de esta sociedad en continuo crecimiento y en rabiosa competitividad. Cuando nos los encontramos sentados en las calles o a las puertas de las iglesias pidiendo limosna o, simplemente, descansando, tenemos la tentación de juzgarlos y condenarlos por haber llegado a esa situación o, en otros casos, nos sentimos culpables y, en consecuencia les damos una limosna. De las dos formas, en algunos casos, podemos hacer mucho mal. Estas situaciones no se arreglan ni aplicando la antigua ley de vagos y maleantes, ni dándoles unos céntimos de limosna. Hoy
sabemos que estas personas necesitan ser acogidas, curadas y, en la medida
de lo posible, integradas en la sociedad. Esto exige trabajo, paciencia y
medios adecuados. Cuando los daños en la persona se han producido durante
largos años, no podemos pretender curarlos en unos pocos días. Para
realizar esta labor existen muchos programas, que como el de Cáritas
Diocesana, buscan acompañar a estas personas en su camino de
recuperación personal. En esta tarea es importante el trato personal con
cada uno, el estar al lado sin juzgar, el dar tiempo a que la persona
recupere la confianza en si misma, el facilitar la readquisición de hábitos
de trabajo y disciplina. Este
año la campaña quiere informar a la sociedad de la dificultad que en
muchas comunidades autónomas, tanto Cáritas como otras entidades
integradas en el FACIAM, tienen para desarrollar un instrumento educativo
para este colectivo, como son las empresas de inserción social. Un
instrumento que se ha demostrado útil en muchos países de Europa y en
algunas comunidades autónomas en España, pero que ni el gobierno nacional
ni la mayoría de los regionales tienen “prisa” en regular. Las
empresas de inserción social, son empresas sin ánimo de lucro y con
una serie de exenciones y ayudas, que permiten un entrenamiento laboral a
las personas en proceso de inserción social, de cara a que puedan encontrar
un puesto de trabajo en las empresas normalizadas al finalizar su periodo
educativo. Desde esta pretensión de regular socialmente estas empresas
entendemos el lema de los carteles: "Tu
¿para trabajar te escondes? Tengo mucho que aportar". Por
el derecho a un trabajo reconocido. |
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