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Día de la mujer maltratada |
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Andrés Picón Picón |
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La violencia en la relación de pareja es el último eslabón en el deterioro de las relaciones entre hombre-mujer. La violencia doméstica nace de la pérdida del respeto a la persona y la consiguiente "cosificación" al otro. De esta manera, la mujer se convierte en un objeto de propiedad personal del que se puede usar, abusar y disponer. Ante esta situación caben dos repuestas apremiantes e inexcusables. En primer lugar, una educación familiar y social que acentúe y subraye el valor supremo de la persona humana: hombre o mujer, fin en sí misma y, como tal no reducible a medio para alcanzar otros fines, sean estos los que fueran. La persona humana no puede, no debe ser utilizada ni por los grupos sociales, ni por los individuos en orden a alcanzar sus propias metas u objetivos. Este es un derecho inderogable, irrenunciable e imprescriptible. Es decir, ni aun en el caso de que una persona se preste a ello es legítimo que se la instrumentalice o se la maltrate. Este principio ha de ser defendido siempre condenando todo uso y abuso de la mujer en cualquier ámbito. Toda esclavitud es condenable, aunque sea uno mismo el que se venda, pues implica un retroceso en el avance o progreso moral de la persona y de la humanidad. En segundo lugar, medidas jurídico-penales y económicas. Los abusos y malos tratos deben ser denunciados, sancionados y castigados de forma ejemplarizante. Asimismo, aun cuando sabemos que todo juicio moral depende de las circunstancias que rodean al hecho concreto, es necesario corregir de raíz todas las sentencias que insinúan disculpas culturales o educacionales. No hay disculpas para conductas vejatorias, discriminatorias y de maltrato que afectan a uno de los derechos fundamentales de la persona: el reconocimiento de su dignidad. En cuanto a las medidas económicas, un plan contra los malos tratos lleva consigo inversiones cuantiosas en medios legales, policiales y, sobre todo, asistenciales para evitar la resignación en el caso de las víctimas y la burla de las medidas judiciales en el de los agresores. La disculpa de los poderes públicos para disponer de partidas presupuestarias no se puede admitir pues hay otros muchos gastos presupuestarios de los que se puede prescindir si establecemos una jerarquía de valores y necesidades. ¡Ojalá que jornadas como esta, "Día de la mujer maltratada", nos ayuden a todos a caer en la cuenta del sufrimiento callado, desamparado e injusto de tantas mujeres y, de la denigración que padece la humanidad entera en cada situación de violencia, malos tratos y muerte. |
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