Nº 743 - 23 de febrero a 8 de marzo de 2003

Punto de Vista

Operación Bocata

Fernando García de Blas

Fernando García de BlasEl pasado 14 de febrero, tuvo lugar en Burgos, por cuarto año consecutivo, la "Operación Bocata" que promueve Manos Unidas Campaña contra el Hambre, organizada por la Comisión Arciprestal del Vega, con el fin de dar respuesta a un problema que a todos incumbe y del que somos responsables: 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar; 840 millones están mal alimentados; 40.000 niños mueren de hambre cada día y 5 de cada 6 mueren en América Latina siendo sus muertes técnicamente evitables.

Hace unos años, el que fuera obispo auxiliar de Madrid, Alberto Iniesta, hacía la siguiente reflexión: "¿En qué clase de pocilga hemos convertido los hombres aquel viejo Paraíso que Dios nos entregó? ¿Qué especie de cloacas es nuestra tierra donde millones de hombres pasa hambre y otros muchos malviven a punto de morir?"

¿Cuál es la raíz? ¿Qué instinto salvaje mueve al hombre, que permite, alienta y alimenta esta injusticia? ¿Será que no hay razón en este mundo? ¿Será que no hay amor en esta tierra?

"El otro nombre de Paz es el desarrollo. Igual que existe la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo", afirma el Papa Juan Pablo II.

Con este motivo, toda la ciudad, desde arciprestazgos, Ayuntamiento, Universidad, instituciones, colectivos, asociaciones... nuestros niños, jóvenes y adultos, tú y yo, nosotros, somos no de manera testimonial, sino de modo real, afectivo y efectivo ayuda solidaria para hermanos que no tienen qué comer, porque este primer mundo despilfarra, casi desperdicia, la comida, mientras el tercer mundo no tiene para cubrir sus necesidades básicas. De ahí que el lema de esta operación sea "Unidos en un proyecto solidario".

Manos Unidas es decir solidaridad, justicia, compromiso por el "desarrollo, camino para la paz". Y esto no de modo puntual, sino como cambio de nuestro modelo y estilo de vida. Urge por tanto hacer surgir ideologías comunitarias que salven y regeneren al hombre y la sociedad: No basta proclamarse solidarios, es vital que nos sientan solidarios. Solidario no es sólo el que da, sino el que se da; no sólo el que comparte, sino el que se comparte.

Toda una tarea, un compromiso que pasa por "ser más" frente al "tener más"; por vivir una ética de la compasión universal para apostar y forjar un mundo nuevo más justo, más en sintonía con los deseos de Dios; pues no podemos ser sujetos pasivos, a la vez cómplices y verdugos del subdesarrollo.

Hemos de favorecer una cultura de la acogida frente al dominio; de la libertad frente a la esclavitud; del amor frente al odio. Como dice el Concilio: "Uno de los signos de nuestro tiempo es el sentido de la solidaridad, que el creyente ha de convertir en sincero y auténtico efecto de fraternidad.

Se trata como decía Pablo VI "de construir un mundo donde todo hombre, sin excepción de raza, religión o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana". Sigamos aunando esfuerzos para que emerja una nueva sociedad desde el convencimiento de que la solidaridad siempre nos complica, pero puede solucionar la vida de los demás, "el desarrollo es el camino para la paz".

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Evangelio         Noticias          Opinión          Entrevistas

Familia          Cultura          Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet

Nuestras Parroquias          Nuestros Santos          Testigos de la fe

Nuestros grupos          Documentos          Buscar en Sembrar