Nº 743 - 23 de febrero a 8 de marzo de 2003

Punto de Vista

Una Iglesia sin barreras

Miguel Ángel Delgado López

Miguel Ángel Delgado LópezEl niño Henri François conoció pronto la enfermedad. Siendo niño, muy pronto surgió en él la vocación para ser sacerdote.

Muchas fueron las dificultades para llegar a serlo, debido a su enfermedad. Pero más grande fue la ilusión y el cariño hasta llegar a ser ordenado. Siendo sacerdote tuvo que acudir muchas veces al hospital. François se da cuenta de que el enfermo está solo, el enfermo tiene muchos momentos de soledad y de aislamiento.

Estando un día en estas reflexiones, François descubre que el mejor compañero y amigo de un enfermo es el otro hermano que está enfermo. Ya no es uno solo, sino que son dos, y si se unen varios son un grupo que entre ellos se pueden ayudar, animar y tomar iniciativas de solidaridad y de fraternidad.

El Padre Henri François funda la Fraternidad de Enfermos y Minusválidos. ¡Qué palabra más preciosa y rica en contenido esta palabra de Frater, Fraternidad Cristiana de Enfermos! La intuición, el acompañamiento y la sensibilidad cristiana de François ha generado en torno a la Frater montones de esperanza, capacidad de lucha, sentido cristiano de la vida por parte de muchos hombres y mujeres que juntos han abierto para ellos y para los demás grandezas de humanismo y un corazón desbordante para amar y para amarse entre ellos.

Habiendo descubierto en torno a Jesucristo un modo digno de vivir la vida, aunque se está marcado por la enfermedad o las minusvalías.

Los enfermos y minusválidos son personas activas de la evangelización y del apostolado. Ellos, los enfermos y minusválidos, son personas iguales que los sanos. Aunque esto es evidente, no siempre actuamos y les tratamos igual que a los demás. Muchas veces les ponemos más dificultades morales, humanas, educativas y sociales que a los demás. ¡Ojalá despertemos y aprendamos de ellos tanta riqueza de vida y de corazón, en una sociedad de tanta pasarela y culto a la frivolidad, donde idolatramos el cuerpo por encima de la persona y de su dignidad! Ellos tienen igual derecho que todos nosotros a salir en la televisión, a hacer las cosas y a vivir la vida lo mismo que los demás, porque lo más importante es que esté sana la mente y el corazón.

La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos en Burgos tiene una rica trayectoria de hacer y de vivir la vida desde un sendero y un camino de fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio.

Seguro que cerca de ellos aprenderemos a valorar y vivir la vida de una manera más digna, más sencilla y más humana y sobre todo más cristiana.

Ellos nos piden ahora que les ayudemos a romper y quitar las barreras para que puedan entrar en sus casas, en los lugares de trabajo y de diversión y también en las parroquias, con el slogan que ellos han hecho propuesta y empeño para que así suceda: "Una Iglesia sin barreras, una Iglesia para todos".

Para ellos es un derecho, para nosotros un deber. No les pongamos más dificultades que las que ya tienen.

 

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