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Una Iglesia sin barreras |
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Miguel Ángel Delgado López |
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Muchas fueron las dificultades para llegar a serlo, debido a su enfermedad. Pero más grande fue la ilusión y el cariño hasta llegar a ser ordenado. Siendo sacerdote tuvo que acudir muchas veces al hospital. François se da cuenta de que el enfermo está solo, el enfermo tiene muchos momentos de soledad y de aislamiento. Estando un día en estas reflexiones, François descubre que el mejor compañero y amigo de un enfermo es el otro hermano que está enfermo. Ya no es uno solo, sino que son dos, y si se unen varios son un grupo que entre ellos se pueden ayudar, animar y tomar iniciativas de solidaridad y de fraternidad. El Padre Henri François funda la Fraternidad de Enfermos y Minusválidos. ¡Qué palabra más preciosa y rica en contenido esta palabra de Frater, Fraternidad Cristiana de Enfermos! La intuición, el acompañamiento y la sensibilidad cristiana de François ha generado en torno a la Frater montones de esperanza, capacidad de lucha, sentido cristiano de la vida por parte de muchos hombres y mujeres que juntos han abierto para ellos y para los demás grandezas de humanismo y un corazón desbordante para amar y para amarse entre ellos. Habiendo descubierto en torno a Jesucristo un modo digno de vivir la vida, aunque se está marcado por la enfermedad o las minusvalías. Los enfermos y minusválidos son personas activas de la evangelización y del apostolado. Ellos, los enfermos y minusválidos, son personas iguales que los sanos. Aunque esto es evidente, no siempre actuamos y les tratamos igual que a los demás. Muchas veces les ponemos más dificultades morales, humanas, educativas y sociales que a los demás. ¡Ojalá despertemos y aprendamos de ellos tanta riqueza de vida y de corazón, en una sociedad de tanta pasarela y culto a la frivolidad, donde idolatramos el cuerpo por encima de la persona y de su dignidad! Ellos tienen igual derecho que todos nosotros a salir en la televisión, a hacer las cosas y a vivir la vida lo mismo que los demás, porque lo más importante es que esté sana la mente y el corazón. La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos en Burgos tiene una rica trayectoria de hacer y de vivir la vida desde un sendero y un camino de fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio. Seguro que cerca de ellos aprenderemos a valorar y vivir la vida de una manera más digna, más sencilla y más humana y sobre todo más cristiana. Ellos nos piden ahora que les ayudemos a romper y quitar las barreras para que puedan entrar en sus casas, en los lugares de trabajo y de diversión y también en las parroquias, con el slogan que ellos han hecho propuesta y empeño para que así suceda: "Una Iglesia sin barreras, una Iglesia para todos". Para ellos es un derecho, para nosotros un deber. No les pongamos más dificultades que las que ya tienen. |
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