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Chiara Lubich |
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Carisma de la unidad, vivencia de un encuentro |
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Jesús González Díez de la Lastra |
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Uno de estos carismas es el promovido por el Movimiento de los Focolares de la Unidad-Obra de María, cuya fundadora, Chiara Lubich, ha estado en noviembre y diciembre en Barcelona y Madrid. Ha visitado Montserrat, Manresa, Ávila y Segovia. Y ha mantenido reuniones con obispos, religiosos/as, jóvenes, seminaristas, políticos y con una veintena de musulmanes, algunos de ellos imanes de distintas mezquitas españolas; además de los miembros del Movimiento, entre ellos más de medio centenar de burgaleses. Compartiendo la espiritualidad teresiana, hace un parangón entre el Castillo Interior teresiano y el Castillo Exterior en que ella compendia el ideal cristiano: Dios y el hermano. Un Movimiento, por la variedad de personas que lo componen -jóvenes y adultos; niños y adolescentes; familias y sacerdotes; religiosos y religiosas de distintas congregaciones y también obispos-, que, aun siendo una misma realidad, se articula en 18 ramas. He aquí alguno de sus puntos fundamentales:
Genera un estilo de vida en los más variados ambientes y culturas, abriendo diálogos fecundos: en el mundo católico entre movimientos y asociaciones para contribuir a reforzar la unidad (Pentecostés 98); entre cristianos de diversas Iglesias para favorecer la comunión (ecumenismo); y entre creyentes de varias religiones y personas de convicciones y culturas distintas. Juntos nos encaminamos hacia esa plenitud de la verdad y esa fraternidad universal a la que todos tendemos. |
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