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Eloy Bueno de la Fuente |
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Eloy Bueno es sacerdote diocesano de Burgos. Después de tres años como Decano de la Facultad de Teología y de una vida dedicada a la docencia en esta institución, ha sido reelegido como Decano de la Facultad por un nuevo trienio. La Facultad de Teología afronta con nuevos proyectos este período. |
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"La renuncia al ejercicio del pensamiento sería un suicidio para cualquier Iglesia" |
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Julián Gumiel Velasco |
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¿Qué aporta una Facultad de Teología a la Iglesia y a la sociedad? De cara a la Iglesia, aparte de una tarea más tradicional que es la formación de los que van a ser después sacerdotes o agentes más dedicados o comprometidos con la pastoral, yo creo que dentro de una Iglesia local o dentro de un conjunto de Iglesias lo que ofrece es un espacio de reflexión, especialmente para contrastar lo que ha sido la herencia y la historia de la Iglesia con las necesidades del presente. Y, desde ese punto de vista, tarea de una Facultad de Teología es ponerse en relación y abiertos a los grandes problemas del momento para, en la medida de lo posible, abrir perspectivas y horizontes de futuro. Y de cara a la sociedad ofrece también un campo de reflexión y de valoración de la realidad y del hombre desde unas dimensiones que desde otro tipo de ciencias o de saberes normalmente quedan relegados, de modo que para valorar en su conjunto al hombre y a la sociedad creo que hace falta la dimensión que la Teología aporta. Ha renovado como Decano por un trienio más. ¿Qué proyectos tiene la Facultad para estos tres años? A la luz de lo que acabamos de decir, la verdad es que los proyectos son muchos, y veremos a ver en qué medida podemos paulatinamente llevarlos adelante. Pero fundamentalmente yo querría destacar dos aspectos. Por un lado, fomentar la dedicación del profesorado, de modo que se concrete sobre todo en publicaciones conjuntas y en una presencia más acentuada en ámbitos y en foros de Teología tanto española como extranjera. Yo creo que ya durante el trienio pasado hemos ido dando pasos notables en esta dirección, ya hay frutos constatables, y en esta línea seguiremos trabajando. Y otra segunda línea es la reestructuración del espacio académico, sobre todo la elaboración de un proyecto ambicioso para la biblioteca y también la creación de ámbitos académicos (despachos, salas de reuniones, etc.) que faciliten las tareas académicas. Otro de los objetivos es la creación de una Fundación, en la cual pudieran entrar personas concretas interesadas, instituciones y empresas. También debería tener un carácter supradiocesano, porque, no lo olvidemos, hay presentes en la Facultad alumnos de diócesis como Osma-Soria, Calahorra-Logroño, y otras. Al tener una dimensión supradiocesana, haría falta una institución en la cual pudieran estar presentes como patronos, además del Arzobispo de Burgos, obispos de las diócesis que tren aquí sus seminaristas y los provinciales de las congregaciones que también tienen aquí sus estudiantes. ¿Con qué medios (económicos, técnicos, de espacios y profesorado) cuenta la Facultad? De espacios, hay que reconocer que el edificio en el que nos encontramos, que es propiedad de la Diócesis, ofrece muchas posibilidades. Los recursos económicos son una de las cuestiones más difíciles para una institución privada que se financia con una aportación anual de la Conferencia Episcopal y poco más. Tal vez sea esa una de nuestras carencias. También sería uno de los objetivos conseguir medios de financiación para este tipo de obras que abría que realizar. Desde el punto de vista personal, yo creo que es el mejor bagaje con el que cuenta la Facultad. Porque el Claustro de profesores, aparte de que humanamente a nivel de relaciones es muy cordial, creo que es competente, bien preparado, y pretendemos simplemente fomentar mayormente la dedicación y el trabajo en equipo. Y el número de profesores, de momento, no es escaso; en torno a treinta profesores están trabajando continuamente en el ámbito de la Facultad.
En número de alumnos, ¿cómo anda la Facultad? Como todas las instituciones en este campo, ahora estamos padeciendo de un modo notable el descenso de vocaciones. Pero una Facultad de Teología tiene muchos niveles y campos: están los alumnos de carácter presencial, tanto en curso institucional como en licenciatura, que el año pasado habría unos sesenta y tantos; está el Curso Superior de Ciencias Religiosas; el de Teología a distancia, que es otro de los proyectos que tenemos para el año próximo, que ronda en torno a los mil alumnos; y otro tipo de actividades y cursos especiales (Familia, Doctrina Social de la Iglesia, etc.), que son alumnos y campos con los cuales tiene contacto la Facultad.
¿Qué acuerdos de colaboración tiene la Facultad con otras instituciones públicas o privadas? Tenemos un acuerdo firmado con la Universidad de Burgos de cara a un posible reconocimiento de estudios. Ahora estamos trabajando con dos acuerdos con dos Universidades Pontificias de Latinoamérica, pero sólo tenemos el esbozo y aún no está firmado. Desde el punto de vista económico, querría agradecer la colaboración económica para proyectos concretos sobre todo por parte de Caja de Burgos y Cajacírculo. Con empresas todavía no tenemos, pero es otro de los campos que pretendemos cubrir, con la creación de una Fundación, como hemos dicho antes, en la cual pudieran entrar personas, instituciones y empresas.
Dentro de la diócesis, ¿dónde se ubica la Facultad? Aunque la Facultad de Teología tiene siempre esa dimensión supradiocesana, porque hay alumnos procedentes de otros lugares, yo considero que en una Facultad como la nuestra, que no está insertada en una Universidad, lógicamente el carácter diocesano tiene que estar impregnando toda su actuación. Desde ese punto de vista, la Facultad ofrece a la diócesis una dimensión intelectual y de reflexión que yo creo que es fundamental para cualquier Iglesia. Hay que reconocer que uno de los fallos principales que podría tener una Iglesia es la renuncia al ejercicio del pensamiento, de la formación,... Porque desde la Facultad de Teología se colabora de una manera muy activa en la formación permanente del clero, en cursillos para movimientos y asociaciones, y la renuncia a este ejercicio intelectual sería un suicidio para cualquier Iglesia.
¿Qué le diría a cualquier alumno o alumna potencial de la Facultad, cristianos que tengan unas inquietudes por penetrar en el mundo de la Teología, para animarles a que vengan a completar su formación? Yo estoy convencido de que sí hay un buen sector de gente a la cual este tipo de temas le interesan, aunque la dificultad está en el trabajo que tienen y en que no es fácil encontrar horas. Pero hay que advertir que la Teología se puede estudiar por la mañana, por la tarde o en la modalidad a distancia. Teniendo en cuenta que el abanico de posibilidades es múltiple, yo sí que les invitaría a acercarse, porque creo que desde el punto de vista de la Teología se encuentra una clave para entender realmente cuál es el tiempo que vivimos, qué es el hombre y cuál es la aportación que la Iglesia tiene que hacer a la sociedad y a la historia en este momento presente. |
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"Uno de los objetivos es la creación de una Fundación, en la cual pudieran entrar personas concretas interesadas, instituciones y empresas" |
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"Para valorar en su conjunto al hombre y a la sociedad creo que hace falta la dimensión que la Teología aporta" |
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"Tarea de una Facultad de Teología es ponerse en relación y abiertos a los grandes problemas del momento para, en la medida de lo posible, abrir perspectivas y horizontes de futuro" |
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