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| San Pedro Regalado | ||
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Fiesta del Adorador Arandino |
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F. Gómez Jimeno |
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Un año más, la sección de Aranda de Duero de la Adoración Nocturna Española ha celebrado el Día del Adorador. El pasado día 5 de julio nos dimos cita a las 18 horas los adoradores y adoradoras de Aranda, acompañados por el presidente diocesano, Julián Turrientes Díez, y el vocal del Consejo, José Luis Fernández Bañuelos, con sus correspondientes esposas, también adoradoras de Burgos, en el santuario de San Pedro Regalado de los Padres Franciscanos de La Aguilera, santuario que al prestarse al silencio y a la meditación, nos invita a decir como san Pedro en el Tabor: "qué bien se está aquí, Señor". Exposición de su Divina Majestad, rosario meditado, vísperas de la Santísima Virgen, bendición y reserva fue el contenido de nuestra celebración. El adorador Francisco Gómez leyó una poesía dedicada a los Padres Franciscanos escrita en el año 1930 y relacionada con el milagro hecho por san Pedro Regalado: "estando el 19 de julio del año 1492 los Reyes Católicos en Aranda, al venir de Aranda a La Aguilera la reina Isabel con toda su corte a la edad de 42 años, quiso la devota reina llevarse una reliquia del santo. Dispuestas todas las cosas, el P. Guardián procedió a exhumar el cadáver en presencia de la reina, la cual, viendo que estaba entero el cuerpo sin faltarle nada al cabo de 36 años después de muerto, se admiró y mandó que le cortasen una mano, y así con toda devoción se la cortó el P. Guardián en su presencia, y cuando comenzó a cortarla, salió de la mano tanta copia de sangre viva y tan fresca y con tanta abundancia, como si estuviera vivo, de manera que la señora reina pudo coger en sus lienzos lo que quiso y lo mismo hicieron sus damas". Uno de los lienzos de la reina aún se conserva en este santuario de La Aguilera. Con motivo de celebrarse el V centenario de la muerte de san Pedro Regalado en el año 1956, la Adoración Nocturna Arandina quiso sumarse a estos actos, celebrando la noche del 12 al 13 de junio de ese año una vigilia extraordinaria en honor del santo. Una vez visitado el sepulcro y las reliquias del santo por todos los presentes, nos trasladamos a la finca de Francisco Gómez para tener unas horas de asueto, escuchando en cinta grabada un cuarto evangelio, "La Pasión según san Pedro", que gustó mucho a los oyentes, y después de algunos chistes, anécdotas y demás, pasamos a compartir una merienda-cena, aportando cada uno lo mejor que se le había ocurrido para degustar el buen hacer culinario de las amas de casa. |
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