Nº 755 - 21 de septiembre a 4 de octubre de 2003

Punto de Vista

Europa

Jesús Yusta Sainz

Jesús Yusta SainzEl problema de la Unión Europea se ha planteado, en clave de urgencia, en nuestros días. Son muchas las causas, los condicionantes, las dificultades, las consecuencias de semejante cuestión. Una constatación inicial es la gravedad y la insoslayabilidad de semejante problema. Sólo los inconscientes o los agoreros de catástrofes pueden mirar a otra parte y dirigir la atención a otros problemas. Se trata de una cuestión de importancia capital para el mundo entero que camina hacia una globalización mundial. Urge sea un compromiso asumido no sólo por el mundo político y social, sino, especialmente, por el mundo de la cultura, que ha de aprovechar su peso e influjo para  la consolidación de una conciencia europea. Se puede constatar, con dolor, que en el mundo de la cultura, este problema ha quedado reducido a unas pocas voces aisladas y en tono menor  respecto a los tentativos que el mundo económico sí ha efectuado. De los múltiples Convenios y Congresos europeísticos es honesto y triste el constatarlo, no han salido más que exhortaciones, mociones, propuestas, pero pocas ideas de fondo que iluminen la autocomprensión y superen temores, límites y egoísmos. El de individuar los elementos de fondo comunes a todos los pueblos europeos, lo que une y no lo que separa, es la tarea reservada a los hombres de cultura. Las características étnicas particulares deben ser consideradas en una dialéctica de complementariedad. La multiplicidad tiene un valor cultural e histórico constructivo cuando es vista como expresión de la riqueza de un todo, que tiene sólidos cimientos, comunes a un número cada vez mayor de colectividades y  comunidades.

No es fácil captar los elementos fundamentales comunes a toda Europa y presentar las características particulares de cada pueblo en una visión orgánica de complementariedad, pero  no es imposible. Algunos ya lo han intentado, es cierto que en solitario. Es necesario que llegue a ser opinión pública, conciencia difusa de convicción profunda y sincera.

Una primera contribución en este sentido será el indagar histórica y filosóficamente sobre el significado y sobre el contenido del concepto de Europa ¿Cómo la idea de Europa se ha concebido y elaborado a lo largo de la historia?. Semejante estudio puede servir a los  edificadores prácticos y a los ejecutores de la unión europea para construir una Europa verdadera, real, no abstracta y fantástica; una Europa que la historia ofrece a los hombres de hoy, la que se ha venido forjando a lo largo del tiempo. Y en este proyecto nos encontramos con tres montes insilenciables: Olimpo, Calvario, Capitolio.

 

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