Noticias

Nº 759 - 16 a 29 de noviembre de 2003

   Cáritas

Día de los sin techo

Andrés Picón Picon

Cáritas lleva a cabo, el próximo 23 de noviembre, el «Día de los sin techo». La celebración del día de los «sin techo» nos coloca ante una realidad significativa. Son hombres y mujeres en situación de exclusión, para los que la respuesta es difícil, y, en la mayoría de los casos, inadecuada.

Son personas sin «hogar», es decir, han perdido familia, amigos, trabajo, intimidad. Viven en una situación de desposesión de la dignidad y valores humanos en el mundo rico, formando el cuarto mundo.

Sin embargo, en los transeúntes, los «sin techo», nos encontramos con personas con dignidad y como tal han de ser tratados.

Sabemos que la dignidad es la cualidad de un objeto de ser considerado en sí mismo y no por derivación de otro. Y aplicada a la persona, por la que esta se considera un fin en sí mismo, independientemente de lo que haga o tenga.

Es decir, aunque una persona haya perdido trabajo, familia, amigos, salud, hábitos sociales,… aún así, sigue teniendo dignidad y reclama un comportamiento ético por nuestra parte. Como decía Kant: «Actúa de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona del otro, no como un medio, sino siempre y al mismo tiempo como un fin».

Para los cristianos, toda persona, aunque esté tan despersonalizada que nos lleve a «ocultar el rostro», es el mismo Cristo que se acerca en el hermano.

El difícil acceso a un hogar

Un paso subterráneo, un cajero automático, el parque, alternando los cartones con la cama en algún albergue o, raramente, en una pensión barata. Ése es su hogar, la habitación de los sin techo. Son unas 30.000 personas malviviendo así.

El acceso a una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler, es un problema para todos, pero hablando de personas excluidas, con 300 euros de ayuda pública –¡los que la tienen!–, la solución es impensable por estas vías.

¿Qué habitación pueden tener las personas sin hogar?

En España hay unas 10.000 plazas en albergues y centros de acogida, con lo que dos de cada tres personas sin hogar dormirían en la calle cada noche. No hay para todos. Y las que hay son así:

En gran medida, además de cama y techo, ofrecen cobertura de necesidades básicas –comedor, ducha, ropero– y muy pocos servicios de otro tipo –talleres ocupacionales, atención psicológica,…–.

Aún son muchos los centros orientados hacia una población muy tradicional (varón, solitario, mediana edad). Muy pocos admiten parejas ni familias con menores, a pesar de que cada día se incrementa su número entre los sin techo.

Los tiempos de estancia son muy cortos y apenas hay centros que ofrezcan estancias indefinidad (que no significa eternas).

No existe privacidad. Dormitorios colectivos, ausencia de armarios…

Muy escaso presupuesto: entre 14 y 18 euros por persona y día, incluyendo personal, infraestructura, mantenimiento…

La gestión de los alojamientos es mayormente privada (86%), dentro de la cual un 46% está encomendado a Cáritas, un 21% a otras entidades religiosas y el 19% a Fundaciones y grupos laicos.

Está en tus manos

Ponte de su lado y a su lado. Míralos. Conócelos, entérate de sus problemas, coméntalo a tu alrededor… Ofrece tu tiempo, tus habilidades, tus conocimientos… Hacen falta voluntarios de muchos tipos. Exige al poder público que asuma su responsabilidad y que dé una respuesta integral a las personas sin hogar. Es lo que hoy te piden.

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Evangelio          Noticias          Opinión          Entrevistas

Familia          Cultura         Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet          Nuestras Parroquias

Nuestros Santos          Testigos de la fe          Nuestros grupos

Documentos          Buscar en Sembrar