Nº 760 - 30 de noviembre a 13 de diciembre de 2003

   

"La Iglesia en Europa"

El 28 de junio pasado, Juan Pablo II publicó un documento titulado La Iglesia en Europa. Es una exhortación apostólica que el Papa ha escrito sobre la falsilla de las conclusiones de la II Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos, último de la serie de Sínodos de carácter continental celebrados como preparación para el Gran Jubileo del año 2000. La finalidad de aquel Sínodo Especial era analizar la situación de la Iglesia en Europa y ofrecer pautas de actuación para promover un nuevo anuncio del Evangelio. En sus debates y reflexiones, los obispos tuvieron en cuenta el Sínodo celebrado en 1991, el cual había diagnosticado la necesidad urgente de una «nueva evangelización» del continente europeo. «Europa no puede limitarse hoy a recordar su herencia cristiana anterior, sino que debe alcanzar de nuevo la capacidad de decidir sobre su futuro, en un encuentro con la persona y el mensaje de Jesucristo» (Declaración final).

Este Sínodo para Europa confirmó las expectativas del anterior. De hecho, los obispos de las diversas partes del Continente y el Sucesor de Pedro, tras un mes de sesiones de estudio, han salido confirmados en que las cosas no sólo no han cambiado de sesgo, sino que se han consolidado y extendido, hasta el punto de que Europa necesita hoy una fuerte palabra de esperanza, que pueda dar sentido a su vida y a su historia. Al final, los obispos presentaron al Papa una serie de propuestas, que el Papa ha asumido en buena medida y luego se han integrado en la exhortación postsinodal Ecclesia in Europa.

El documento tiene como hilo conductor que Jesucristo, Muerto y Resucitado, sigue siendo la gran noticia que es preciso proclamar a las gentes de Europa hoy, y la roca de la esperanza de la Iglesia que vive en el continente europeo. Es un texto bastante amplio, que consta de una introducción, seis capítulos y una conclusión, a la que va anexa una oración a María, Madre de la Esperanza.

Todos los sacerdotes, religiosos y fieles de la Iglesia deberían leerlo con atención, pues se trata de un documento profundo y, a la vez, de fácil lectura. Además está llamado a ser un documento duradero, pues el análisis de la situación, su correlativo diagnóstico y las pistas de orientación van más allá de lo coyuntural. Por otra parte, no se ocupa de este o de aquel aspecto, sino que aborda un amplísimo arco de aspectos. Desde Europa como comunidad de pueblos a la parroquia y movimientos eclesiales, pasando por la universidad, la educación, la familia, los jóvenes, la mujer, la paz, la justicia y la fe en Jesucristo.

Por este motivo, volveremos sobre el tema en ocasiones sucesivas. Por hoy, baste dejar constancia de su existencia e importancia y hacer, ya desde ahora, una llamada apremiante a la confianza: «Europa. No temas. El Evangelio no está contra ti, sino a tu favor. Lo confirma el hecho de que la inspiración cristiana puede trasformar la integración política, cultural y económica en una convivencia en la que todos los europeos se sientan en su propia casa y formen una familia de naciones, en la que otras regiones del mundo puedan inspirarse con provecho» (nº 121).

 

Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos
Francisco Gil Hellín,

Arzobispo de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Todos los sacerdotes, religiosos y fieles de la Iglesia deberían leerlo con atención, pues se trata de un documento profundo y, a la vez, de fácil lectura"

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