Familia en Burgos

Nº 761 - 14 a 27 de diciembre de 2003

   Familia

Catequesis familiar

Iniciamos esta sección de «Catequesis familiar» con el objetivo de presentar esta actividad pastoral no desde su grandeza o capacidad para solucionar «muchos problemas pastorales», sino desde el realismo de que es posible, con esfuerzo, paciencia y dedicación.

En la mayor parte de las diócesis españolas los responsables de catequesis han ido constatando la insuficiencia de la catequesis tradicional, incluso de la catequesis de adultos. La dificultad de transmitir la fe de una generación a otra se acentúa paulatinamente y se ven los resultados. Muchos catequetas ya advirtieron que la catequesis se estaba reduciendo a «instrucción», que era excesivamente doctrinal, que era preciso ahondar en la experiencia humana para iluminarla desde la fe. Recogida esta apreciación surgieron nuevas experiencias, pero en muchos casos, viciadas en su raíz por la rigidez de los contenidos o por el excesivo recelo de sacerdotes y catequistas a que los catequizandos terminaran sin saber nada.

En este contexto de incomodidad surge, balbuciente, la catequesis familiar. Encontramos experiencias serias en los años 60 (Francia: en 1964 casi el 50% de las parroquias de París la emplean), en los años 70 (Chile y, poco a poco, resto de Latinoamérica). Es tal la riqueza en estos países de lengua castellana que la Conferencia Episcopal Latinoamericana llega a asumirla y divulgarla. En 1985 el obispo Tomás González dirá que «es el mejor logro de acción pastoral en estos últimos años». En España no andamos a la zaga y ya en 1975, en la diócesis de Sevilla, se plantean una preparación a la Primera Comunión, asumiendo que los padres son los catequistas de sus propios hijos. La experiencia se consolida y, siete años después, se elabora un plan de formación para los monitores. En este tiempo la experiencia inicia su andadura en Valencia, importando la idea de Chile. A la vez que se inicia en Valencia se da paso a otras latitudes como Segorbe-Castellón o Burgos. En la década de los noventa se editan y comercializan materiales, principalmente la Editorial CCS.

Claves de la catequesis familiar

Después de esta visión panorámica es momento de mostrar las claves de la «nueva» catequesis:

1. El centro de la catequesis es la familia. Por un lado los padres actúan de bisagra: reciben la catequesis junto a otros padres y se la imparten después a sus hijos. Por otro no se sustituyen las reuniones periódicas en pequeños grupos, al estilo tradicional, con el catequista. Se da mucho valor al ámbito celebrativo en el que participan niños, padres y catequistas juntos.

2. La pedagogía catequética está basada en el testimonio de los padres. Los materiales son muy abundantes y completos, son un referente permanente y el itinerario a seguir. Sin embargo, son los padres y su experiencia de fe el punto de partida y referencia permanentes. En muchos casos esto provoca que los contenidos adquiridos por el niños sean inferiores a los del sistema tradicional, desde el punto de vista de los conceptos.

3. El monitor o catequista de padres requiere una especial atención. Por un lado, debe ser un buen catequista, que sea capaz de mostrar su fe en su «saber vital». Muchos de los padres que acuden a la catequesis familiar lo hacen por compromiso educativo o por coherencia y necesitan un referente creyente creíble, no sólo una persona que sabe mucha doctrina. Por otro lado, este catequista requiere una esmerada y específica formación.

4. La pluralidad de grupos y personas hace necesario una delicada y seria coordinación. En ella es fundamental un calendario común, un espíritu de trabajo y una comunicación ágil y rápida. Los mismos padres suelen ser una gran ayuda en este aspecto.

Cómo empezar…

Tal vez sea la cuestión más importante. Estas pueden servir de pautas para dar el primer paso:

Los padres siguen demandando la Primera Comunión. Tal vez sea el momento más aprovechable y adecuado:

Se puede ofertar la catequesis familiar cuando acudan los padres a apuntar a su hijo. Insistir en su responsabilidad, coherencia y testimonio en la educación de sus hijos.

Se debe reunir a todos los padres y plantearles esta oferta.. Es muy recomendable haber «asegurado» antes que varios padres se van a adherir a la nueva modalidad. Serán muy útiles en la reunión inicial. Hay muchos padres que argumentarán falta de tiempo y tal vez sea cierto. El rigorismo inicial no es garantía segura de perseverancia.

No excluir la opción tradicional ni mostrar que la una es mejor que la otra por respeto a los catequistas. Simplemente se debe insistir que es más coherente con la educación. No ser excesivamente rigorista. Hay padres que requieren más tiempo y otros necesitan consultarlo con su cónyuge.

Ser flexible en las posibilidades reales (lo mejor puede ser enemigo de lo bueno), adaptándose a las necesidades del grupo.

Es recomendable un calendario.

Para terminar

No debemos olvidar que…

Dios actúa siempre sin prisa y que sólo es exigente para aquel que lo descubre y se adhiere a él.

Jesús une siempre experiencia y doctrina, entregando, esta última, de forma progresiva y adaptada.

 

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