|
SEMBRAR - Nº 853 - 9 a 22 de diciembre de 2007 |
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
Salvados en la esperanza |
|||||||||||||||
|
Benedicto XVI acaba de publicar la encíclica Spe salvi (Salvados en la esperanza), con la que presenta a una humanidad en ocasiones desengañada la dimensión de la esperanza ofrecida por Cristo. El documento comienza con un pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos, «en esperanza fuimos salvados» (8, 24), y destaca como «elemento distintivo de los cristianos el hecho de que ellos tienen un futuro»: su vida «no acaba en el vacío» (nº 2). «Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza», aclara en el nº 3 de la encíclica, la segunda del Papa, después de Deus caritas est (Dios es amor), publicada en enero de 2006. El Papa muestra qué es la esperanza cristiana presentando el ejemplo de la esclava sudanesa santa Josefina Bakhita, nacida en 1869 en Darfur. Para el Papa está muy claro que la esperanza no es algo, sino Alguien: no se fundamenta en lo que pasa, sino en Dios, que se entrega para siempre. En este sentido, añade, la «crisis actual de la fe […] es sobre todo una crisis de la esperanza cristiana» (nº 17). La encíclica muestra las desilusiones vividas por la humanidad en los últimos tiempos, como por ejemplo el marxismo que «ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado». «Su verdadero error –aclara– es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables» (20-21). La fe ciega en el progreso es otra de las desilusiones analizadas, al igual que el mito, según el cual, el hombre puede ser redimido por la ciencia. El Papa indica cuatro «lugares» de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza: la oración, el «actuar», el sufrimiento y el Juicio de Dios. Pero la esperanza cristiana no es egoísta: «Nadie vive solo. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo. En mi vida entra continuamente la de los otros». La encíclica concluye presentando a «María, estrella de la esperanza». En fin, un documento necesario para nuestro tiempo, que merece la pena leerse y saborearse, porque aúna –como es habitual en este Papa– la profundidad con la sencillez expositiva. Sembrar ofrecerá el texto íntegro de esta encíclica en sucesivas entregas en las páginas centrales de nuestra revista. |
|||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||
|
Quiénes somos l Cont@cte l Mapa del sitio |
|||||||||||||||
|
© Sembrar - C/ Eduardo Martínez del Campo 7 - 09003 Burgos (España) Tfno.: 947 26 15 17 - Fax. 947 27 89 66 - E-mail: sembrarburgos@yahoo.es Director: Julián Gumiel Velasco Depósito Legal: BU-360-1980 Edita:
|
|||||||||||||||
|
|
|||