1.1.
Objetivo primero:
Proponer la llamada a la santidad (a vivir con coherencia el
compromiso bautismal y, de forma experiencial, el misterio del Dios
Trino) como horizonte de nuestra acción pastoral y como fundamento
de toda programación.
Justificación:
Hemos pasado de una sociedad de producción agrícola, de
tradiciones, y de "cristiandad", a una sociedad más
plural y secularizada, más concentrada en las zonas urbanas y
empobrecida en el mundo rural, en la que la transmisión de la fe ya
no viene favorecida por el ambiente tan permeable a nuevas
ideologías y costumbres ambiguas, eclécticas y hasta abiertamente
no cristianas. Urgen una verdadera experiencia de Dios y el
testimonio cristiano.
Acciones:
Renovación personal y comunitaria mediante la intensificación de
la oración (privada y litúrgica), la participación frecuente en
los sacramentos, la escucha cotidiana de la Palabra, la formación
permanente y la coherencia entre fe y vida.
Medios: Seguir potenciando la Escuela Diocesana de Liturgia y
Oración; crear escuelas de oración y de estudio de la Biblia en
las parroquias y arciprestazgos; cuidar la participación activa en
las Eucaristías, y buscar formas eficaces de potenciar el
sacramento de la Reconciliación y de la Penitencia; favorecer el
acompañamiento espiritual; participar en los retiros,
particularmente los sacerdotes.
1.2.
Objetivo segundo: Apostar por una pastoral en clave
evangelizadora con sus tres momentos: misión, catecumenado,
pastoral.
Justificación:
En general, aunque se están abriendo paso esquemas
más evangelizadores y de misión, seguimos primando acciones de
"mantenimiento" en el mejor sentido de la palabra
(atención a los fieles más practicantes, cultivo de la
religiosidad popular, etc.). Se necesita redescubrir y poner en
práctica, a mediano y largo plazo, el sentido de pastoral
"integral" como evangelización, con sus tres momentos
complementarios: acción misionera, acción catecumenal, acción
pastoral.
Acciones:
Una vez constituidos los Consejos Diocesanos
Presbiteral y de Pastoral estudiarán, dialogarán y señalarán las
prioridades e iniciativas operativas para elaborar un Plan de
Pastoral trienal en línea evangelizadora (misión, catecumenado,
pastoral).
Medios: En el primer y segundo trimestre, se erigirán los
Consejos Diocesanos de Pastoral y Presbiteral, con sus Comisiones
Permanentes. Durante el segundo y tercer trimestre se elaborarán y
aprobarán objetivos y acciones para un Plan de Pastoral trienal.
1.3.
Objetivo tercero: Señalar líneas operativas de renovación
en el tema de la iniciación cristiana y del sacramento del
Matrimonio.
Justificación:
Los pastores, catequistas y agentes de pastoral
cualificados ante la nueva situación, y en el tema concreto de la
iniciación cristiana y del sacramento del matrimonio, buscan un
complejo equilibrio entre "benevolencia pastoral y acogida
entrañable a todos" y una "sana exigencia y coherencia de
vida cristiana (militancia y compromiso)". Es necesario unir
exigencia y misericordia, y atender al conjunto del pueblo y a
quienes sienten la necesidad y la llamada a un compromiso mayor de
vida.
Acciones:
Publicar normas diocesanas actualizadas de los
sacramentos de Iniciación y del Matrimonio.
Medios: La Delegación de Liturgia, en un caso, y la
Delegación de Familia, en otro, durante el primer y segundo
trimestre, retomarán y estudiarán con sus equipos los borradores
de los sacramentos de Iniciación y de Matrimonio elaborados por el
Colegio de Arciprestes. En el tercer trimestre los volverán a
presentar al Consejo Pastoral y Presbiteral para su estudio y
mejora, como requisitos para la aprobación posterior del Arzobispo.
2.1.
Objetivo primero: Impulsar una mayor conciencia diocesana,
una mejor vertebración pastoral y una eficaz corresponsabilidad.
Justificación:
Es urgente y necesaria la colaboración estable y
organizada de los laicos y los religiosos con el ministerio
apostólico.
Acciones:
Nueva constitución de los Consejos Diocesanos
Presbiteral y Pastoral, e impulso eficaz de los Consejos
Arciprestales y Parroquiales, como órganos ordinarios y
permanentes de la sinodalidad diocesana.
Medios: Potenciar durante el primer y segundo trimestre, y
erigir en su caso, los Consejos en todos sus niveles (Diocesanos,
Arciprestales, Parroquiales).
2.2.
Objetivo segundo: Promover vocaciones específicas al
ministerio apostólico, a la vida de especial consagración, a la
"missio ad gentes", y a la militancia laical.
Justificación:
Ante la escasez de vocaciones al ministerio
pastoral, a la vida de especial consagración, a la misión, y a
la militancia laical, y ante su progresivo envejecimiento, es
necesario sensibilizar a todo el Pueblo de Dios de una adecuada
pastoral vocacional.
Acciones
y medios: Organizar, al menos trimestralmente, retiros,
jornadas y encuentros específicamente de signo vocacional, en sus
diferentes modalidades. Por parte de las comunidades parroquiales,
de los movimientos eclesiales, y en las iniciativas de pastoral
juvenil y universitaria. En cada arciprestazgo, el Delegado de
Pastoral vocacional contará con un animador vocacional, que forme
parte de su equipo. En la formación permanente del clero se
estudiará este tema en orden a realizar aportaciones para una
posible reflexión del Consejo Presbiteral en el tercer trimestre.
En la enseñanza religiosa escolar se tendrá muy presente este
objetivo.
2.3.
Objetivo tercero: Potenciar la pastoral sectorial y de
ambientes, y su real inserción en la pastoral territorial.
Justificación:
Es urgente vertebrar lo territorial con lo
sectorial, sin perder cada cual ni su identidad ni su necesario
ámbito de acción y protagonismo.
Acciones:
Reestructurar las delegaciones diocesanas, dotarlas
de medios adecuados, y hacer realidad el trabajo en equipo, con
base en la pastoral territorial.
Medios: En el primer trimestre se creará una comisión,
presidida por el Vicario de Pastoral, para estudiar la
reestructuración de las delegaciones. Desde el inicio del curso,
las delegaciones deberán consolidar sus equipos con
representación arciprestal y de movimientos.
2.4.
Objetivo cuarto: Potenciar
los movimientos eclesiales y, respetando sus carismas, favorecer
su real inserción en la vida diocesana, especialmente en las
comunidades parroquiales.
Justificación:
Es necesario acoger y discernir los movimientos
eclesiales como verdaderos dones del Espíritu Santo.
Acciones:
Potenciar el Foro de Laicos, y la presencia activa
de los Movimientos en las comunidades parroquiales.
Medios: Durante el primer y segundo trimestre se mantendrán
encuentros para estudiar esta problemática entre el Foro de
laicos y párrocos y sacerdotes de Burgos, Aranda y Miranda. En
los retiros y formación de los presbíteros se abordará esta
problemática.
2.5.
Objetivo quinto: Desarrollar
el contenido pastoral de las Unidades de Atención Pastoral (UAPAs)
o Unidades Parroquiales, y avanzar hacia formas
jurídico-patrimoniales específicas.
Justificación:
Tanto en el mundo rural como en el urbano se han
diseñado las "unidades de atención pastoral o
parroquiales", para favorecer la evangelización.
Acciones
y medios: Seguir dotando de recursos materiales
(infraestructuras) a los centros neurálgicos de las UAPAs,
facilitar el trabajo en equipo, y potenciar las Juntas y los
consejos pastorales y económicos de las UAPAs. Estudiar en los
arciprestazgos el documento sobre UAPAs elaborado en el último
encuentro de arciprestes de Villagarcía.
3.1.
Objetivo primero:Potenciar
la pastoral familiar y de defensa de la vida.
Justificación:
La familia es el futuro y la esperanza de la
sociedad, y el corazón de la Iglesia "doméstica", en
cuanto expresión sacramental del amor del Dios Trino. Al mismo
tiempo es el principal cauce de transmisión de la fe.
Acciones:
Apoyo concreto, con recursos humanos y materiales, a
todas las iniciativas de pastoral familiar que viene desarrollando
la Delegación de Familia (COF, cursillos, pastoral familiar,
etc.). Implantar en las parroquias la catequesis familiar.
3.2.
Objetivo segundo: Seguir
apostando, como Iglesia Diocesana, por una opción clara en favor
de los más pobres y desfavorecidos.
Justificación:
Es cierto que ha crecido la sensibilización en
favor de una Iglesia más samaritana y de opción por los más
pobres, pero en general no existe una adecuada vertebración
diocesana de la pastoral social y de la caridad. Cáritas debe
contemplarse como el organismo eclesial privilegiado para la
articulación de la pastoral socio-caritativa. Por otro lado,
sigue siendo acción prioritaria la atención a los inmigrantes.
Acciones
y medios: Continuar apoyando a Cáritas, en todos sus niveles,
con recursos humanos y materiales, como expresión y vertebración
diocesana de la pastoral de la caridad. Atención preferencial a
los inmigrantes. Estudiar la oportunidad de nombrar un consiliario
de inmigrantes y coordinador de un secretariado. Favorecer centros
de acogida y celebración en algunos complejos parroquiales.
3.3.
Objetivo tercero: Potenciar
la pastoral de la infancia y de juventud.
Justificación:
Como fenómeno verdaderamente nuevo y preocupante,
en suelo hispano, se observa la aparición de una nueva
generación juvenil que mayoritariamente ni se considera cristiana
ni reclama, al parecer, la experiencia cristiana en su vida. Es,
por lo tanto, una prioridad evangelizadora.
Acciones
y medios: Favorecer y potenciar los movimientos infantiles y
juveniles de Acción Católica, los grupos de iniciación
cristiana, los grupos juveniles de referencia, los centros de ocio
y tiempo libre, la pastoral universitaria, y los grupos juveniles
vinculados a los carismas de la vida de especial consagración.
Cuidar especialmente la pastoral juvenil en los centros educativos.
3.4.
Objetivo cuarto: Hacer
de los arciprestazgos y de las parroquias, tanto rurales como
urbanas, auténticos agentes y promotores de renovación pastoral
y de evangelización.
Justificación:
Consolidar el protagonismo de los arciprestazgos
(para realizar una pastoral integral y de conjunto) y el de los
arciprestes (como "verdaderos vicarios de pastoral
territorial"). Todo ello desde una parroquia como comunidad
de comunidades, y desde una vivencia de la propia parroquia y de
los arciprestazgos, como hogar (donde se teje la fraternidad),
escuela (donde todos aprendemos de todos), y taller (donde se
experimenten nuevos métodos y lenguajes de evangelización,
celebración y compromiso).
Acciones
y medios: Elaborar, en los arciprestazgos y en las parroquias,
programaciones pastorales realistas, operativas, vinculantes y
evaluables. Potenciar la pastoral de conjunto y los equipos de
trabajo y vida.