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Fontioso Santa Columba |
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"Tierra de fuentes y osos" |
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Nuestro pequeño pueblo, Fontioso, debió ser tierra de fuentes y de osos, al menos eso parece indicar su nombre. Hoy por hoy, las fuentes y lavaderos, ya no los usamos como antaño, porque todos tenemos agua corriente en las casas, y calles pavimentadas, y luz eléctrica y todas esas «comodidades de la vida moderna». Y osos, si los hubo, ya no los hay. En vez de cazarlos, nuestros hombres y mujeres se dedican a las labores del campo y de algún que otro ganado, y algunos trabajan en las gasolineras y restaurantes que dan servicio a la carretera. En invierno, con dificultad llegamos a los cincuenta residiendo todos los días, aumentando un poco los fines de semana y más en verano, o en las fiestas. En cualquier caso, muy pocos para lo que este pueblo ha sido, cuando estaban ocupadas todas las casas, y se llenaban las dos escuelas, de niños y niñas, y las risas y correrías poblaban nuestras calles; risas y correrías que ahora, vuelven en los meses de verano en los hijos de los hijos del pueblo, que retornan a sus raíces en los días de descanso. Nuestra iglesia está situada en un promontorio que preside el pueblo. Su espadaña iluminada saluda, en las noches claras, a los viajeros que van camino de Madrid, una vez que han superado el alto del Risco, a pocos kilómetros de Lerma. Llegar hasta el templo subiendo los cincuenta y cinco peldaños de su escalinata, supone un sano y esforzado ejercicio, sobre todo para los que peinan canas. A su alrededor estaba situado el antiguo cementerio (queda una lápida a la puerta). El templo data del siglo XVIII. Tiene dos naves, y una pequeña capilla lateral. Las figuras de Santa Columba y los Sagrados Corazones presiden el presbiterio. En el altar lateral, San Roque, y en distintas peanas, la Inmaculada y San Isidro. La parroquia está dedicada a Santa Columba, virgen y mártir de la época romana, cuya fiesta se celebraba el 31 de diciembre. Pero, desde hace muchos años, se hace coincidir con la fiesta del santo labrador Isidro con quien comparte patronazgo del pueblo. Los sacerdotes, que viven en Lerma, vienen a celebrar Misa todos los domingos y algún día entre semana. Otros días nos juntamos para ensayar los cantos, o para tener un poco de catequesis de Biblia. Las labores de limpieza y coro se reparten entre las mujeres, y para las lecturas y otras cosas, también suelen colaborar los más jóvenes, que vienen los fines de semana. También hay junta parroquial. Entre todos tratamos de continuar el espíritu y la labor que comenzamos con el grupo sinodal, y permanecemos también atentos al proceso de beatificación de un hijo del pueblo, el paúl Juan Núñez. |
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