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Isar San Martín |
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Isar revive su historia |
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Ha vuelto a salir a la calle; a enseñar su retablo mayor: es de Domingo de Amberes. No hace falta decir más. Dicho esto se supone que está en primera fila entre los de la diócesis. Su montaje es de 1560, cuando el maestro estaba en plena creación artística. Cuesta un poco definir su estilo a primera vista, especialmente por las manos de los distintos colaboradores y por la complejidad de su ornamentación. Sus tallas -habría que decir, algunas de sus tallas- evidencian influencia romanista, sobre todo las del Calvario que lo remata. Fueron modelo para los retablistas de su época; y, a pesar del romanismo aludido, hay que definir la obra como renacentista (el resto de los retablos de la iglesia camina entre lo rococó y el churrigueresco). Se asienta sobre banco de piedra. Por adaptación al ábside, libradas las tres calles centrales, pliega ligeramente las cuatro exteriores. Hoy muestra todo su esplendor después de la restauración realizada por la Fundación del Patrimonio Histórico, a cargo de un equipo de Talleres de Arte Granda, de Madrid, dirigido por María Francisca Soto. La restauración de este retablo ha sido como el final feliz de la restauración total de cubiertas e interior, emprendida hace unos años. El costo de esta última fase en la que han colaborado la Junta de Castilla y León, Caja España, Caja Duero, Caja Burgos y la propia parroquia, ha sido de 115.668,93 euros (como se añade todavía después de la cantidad expresada, alrededor de veinte millones en números redondos de lo que hasta hace poco y durante 133 años se llamó pesetas). Nuestro agradecimiento sincero a todos ellos. Restauración del retablo mayor de San Martín
Horizontalmente, consta de predela, tres cuerpos y ático, debidamente separados por frisos y rematado por el Calvario. El tema principal es la vida de san Martín, mediador de la Iglesia, en los lugares de honor. Junto a las destacadas figuras de la Asunción de Nuestra Señora y san Martín, patronos de la provincia y del pueblo, coronados por Dios Padre, los donantes en sus medallones. En la base, flanqueando escenas del Nacimiento y la Epifanía, los cuatro Padres de la Iglesia, con Santiago y Andrés, san Bartolomé y san Juan Bautista, junto a los devocionales san Roque y san Sebastián. En el primer cuerpo, en el centro de los relieves aludidos, los soldados junto al sepulcro, cuyo centro ocupó en otro tiempo la figura del Resucitado, que dio paso posteriormente al expositor que no ha resistido el tiempo. Tallas de los evangelistas enmarcan escenas alusivas a la caridad y predicación del santo titular y ocupan el cuerpo central. La protagonista del tercer plano ya sugerido es la Virgen, con escenas de su Nacimiento, Dormición y Asunción, resaltando su triunfo. San Antón y santa Ana por un lado, y santo Domingo y santa Lucía por otro, delimitan el final. Como adornos de sagrario, el Ecce Homo y las figuras de san Pedro y san Pablo, pilares de la Iglesia, junto al bajorrelieve de la oración del huerto. Domingo de Amberes, su autor, es el más destacado retablista del siglo XVI, como lo confirman además el resto de sus obras, entre las que destacan los retablos de Pampliega, Mahamud y Palacios de Benaver. Arquitectónicamente, los retablos de este autor han perdido ya la profusión ornamental del primer Renacimiento. Buscan un clasicismo, aun dentro de la complejidad de su estructura. Aparecen las esculturas de forma hercúlea y con corpulencia romanista. Los rostros aparecen con suma dignidad; por algo fueron un semillero de formación de artistas. En la financiación de la obra, además de las ya citadas en nuestra primera información, han colaborado las entidades siguientes: Caja del Círculo, Caja Segovia, Caja Ávila, junto al Ayuntamiento de la localidad y a la propia parroquia. Con la restauración de este retablo, puede contemplarse en su plenitud una obra que sirve de orgullo a los hijos de Isar, y que ha servido para revivir su historia. |
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