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Sotillo de la Ribera Santa Águeda |
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Gente emprendedora y dinámica |
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La iglesia parroquial es barroca, del siglo XVI; tiene tres grandes naves con tres amplias capillas adosadas a la parte norte. La fachada principal, del siglo XVII, parece un monumental retablo y es obra de Domingo de Ondátegui. El retablo del altar mayor, dedicado a Santa Águeda, es del siglo XVIII. Hijos ilustres Entre los hijos ilustres de Sotillo de la Ribera destacan: D. Miguel Herrero Esgueva, consagrado obispo de Osma en el año 1720, y que después fue arzobispo de Santiago de Compostela; mandó hacer y pagó con su dinero la capilla de San Miguel. Otro hijo importante de la villa fue D. Luis García Ruiz, que fue obispo de Tortosa y después arzobispo de Zaragoza en el año 1785. También nació y fue bautizado en esta parroquia D. Juan Antonio Serrano, canónigo penitenciario en León y después rector de la Universidad de Santiago de Compostela. Mandó construir la capilla del Rosario con sus retablos e imágenes y también pagó los gastos del retablo del altar mayor. Dentro del terreno del pueblo hay cinco ermitas bien conservadas: Santa Ana, San Isidro, San Jorge, Santa Lucía y la de la Virgen de los Prados, cuya fiesta con romería se celebra en septiembre. Destacan también en Sotillo las procesiones o "carreras" del Jueves y Viernes Santo por su fervor, por los "pasos", por los trajes y por las típicas hogueras. Sotillo es un pueblo en crecimiento, con un censo de cerca de 600 habitantes, debido en parte a estar cerca de Aranda de Duero, a estar dentro de la Denominación de Origen "Ribera del Duero" y al carácter emprendedor de sus gentes. Desde hace más de diez años funciona el Consejo Pastoral Parroquial , que aconseja y ayuda al párroco en los asuntos pastorales. Este año pasado se ha terminado de reparar las cubiertas de la Iglesia y se ha restaurado el órgano parroquial del siglo XVII. Como continuación del grupo sinodal tiene sus reuniones el Grupo de Formación de Laicos, compuesto en su mayoría por mujeres de la llamada "tercera edad", que por regla general tienen más tiempo y más ganas de profundizar en la fe cristiana, con la intención de que, junto con todas las actividades de la parroquia, sirva para el crecimiento en la fe y en la transmisión de esa fe que recibimos en el Bautismo. |
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