Villandiego

Santa Marina

La grandeza de lo cotidiano

El pueblo de Villandiego es pequeño en extensión y habitantes, pero grande en vida cristiana y en generosidad. Tiene origen medieval, ligado casi siempre a Yudego, con el que formó ayuntamiento, y toma su nombre de «villa de Don Diego», noble de Castilla. Si por algo se caracteriza este pueblo es no por grandes cosas, por grandes personajes y una monumental iglesia, sino más bien por cosas sencillas, pequeñas y cotidianas, que pasan fácilmente desapercibidas, pero que son expresión de una profunda fe hecha vida y tradiciones.

En Villandiego, lo religioso lo impregna todo, desde la vida familiar hasta la popular y festiva, pasando por el trabajo cotidiano. En cuanto a vida familiar se puede hablar de familias profundamente cristianas; consecuencia, el gran número de vocaciones religiosas, sacerdotales y misioneras surgidas de ellas.

El trabajo, centrado en las labores agrícolas y ganaderas, va acompañado de la oración con el toque de «ángelus» por la mañana, al mediodía y por la tarde. Las fiestas populares son por algún motivo religioso, en honor de un santo como san Sebastián, san Isidro, san Antonio, o de una santa como la patrona, santa Marina, virgen y mártir, que se celebra el 18 de julio, o de la Virgen, Nuestra Señora de Lourdes, a la que tenemos dedicada la ermita en un alto del pueblo, o una fiesta litúrgica como Pentecostés, los Sagrados Corazones de Jesús y María, la Exaltación de la Santa Cruz y el Domingo de Animas, el primero de noviembre).

Las fiestas, como expresión de la vida de un pueblo, se concretan en «tradiciones», algunas muy bonitas, como la colación de pan, vino y queso a los cofrades de la Cofradía de San Sebastián el día del Santo o eso mismo el día de Pentecostés, destinado en un principio a los pobres como donativo de cuatro personas, para lo que cedieron unas rentas de tierras; en ambas ocasiones el Ayuntamiento ofrece un aperitivo a todo el pueblo, para compartir la alegría y hermandad.

Los jóvenes, a pesar de vivir en su mayoría fuera, están muy activos y, formando parte de la Asociación Cultural El «Cueto», organizan las fiestas patronales, tienen abierto un bar y realizan distintas actividades.

Una parroquia dinámica

¿Qué decir de la parroquia? El sacerdote es muy apreciado y querido. La iglesia parroquial es pequeña, pero muy bonita y limpia. Es de piedra de sillería, con planta de cruz latina, del siglo XVI, construida por el maestro Juan García de Arce. Está dedicada a la patrona, santa Marina, quien figura en la calle central del retablo del altar mayor con dos escenas de su martirio y su imagen en el centro en tamaño natural. Dicho retablo lo construyó Juan de Tapia en 1624, y lo doraron Juan Cerezo de Burgos y Angulo de Berástegui en 1646. También hay un retablito en la nave lateral izquierda de la misma época y autores.

La participación en la Misa dominical es alta y muy activa, con un coro de señoras veteranas acompañadas al órgano por Teresiano, músico ciego. Este mismo coro ha participado en eventos como el Festival de Villancicos del arciprestazgo de Amaya.

Villandiego, a la vera del Camino de Santiago, es un pueblo pequeño, pero acogedor, religioso y alegre. Típicas son las bodegas, bien cuidadas, que guardan un buen vino churro, preparado para ofrecer a cualquiera que se acerque, para refrescar y deleitar. Estáis todos invitados a las fiestas de nuestra Patrona.

 

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