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Carta a toda
la comunidad cristiana |
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Dentro de pocos días estamos convocados a la Elecciones Municipales. La maquinaria de los partidos políticos se ha puesto ya en marcha para esta convocatoria. Esta cita electoral nos parece muy importante. Como comunidad cristiana que vive en el mundo rural, puede ser una ocasión propicia para reflexionar sobre los siguientes aspectos: + en primer lugar, hemos de agradecer a todas las personas que durante estos últimos cuatro años nos han servido desde el Ayuntamiento, bien como alcaldes o como concejales. Sabemos que no han sido perfectos, que han tenido errores, que sus decisiones no han podido gustar a todos… Pero también hemos de descubrir lo positivo de lo realizado y, además, hemos de ser conscientes de que somos seres imperfectos, que gobernar es decidir sobre asuntos contingentes y opinables, que hay que presumir siempre buena fe… En este sentido, recordamos una frase de nuestros Obispos: “Impera en nuestra sociedad un juicio negativo contra toda actividad pública y aun contra quienes a ella se dedican. Nosotros queremos subrayar aquí la nobleza y dignidad moral del compromiso social y político y las grandes posibilidades que ofrece para crecer en la fe y en la caridad, en la esperanza y en la fortaleza, en el desprendimiento y en la generosidad; cuando el compromiso social o político es vivido con verdadero espíritu cristiano, se convierte en una dura escuela de perfección y en un exigente ejercicio de las virtudes. La dedicación a la vida política debe ser reconocida como una de las más altas posibilidades morales y profesionales del hombre” (Católicos en la Vida Pública 63). + durante estos días los partidos ya han ido a la “caza” de candidatos. En nuestros pueblos percibimos la dificultad de “recambios”. Es un motivo serio para la reflexión: ¿a qué se debe? Es cierto que en los pueblos más pequeños la despoblación y el envejecimiento hace que no sean muchas las personas “hábiles” para esta tarea. Pero junto a ello, también descubrimos que son tantas las “cargas” que añadimos a los “cargos” que hacen que no sea apetecible el servir al pueblo desde el ayuntamiento. Quizás sería bueno revisar cómo es nuestro apoyo y colaboración con los que llevan las riendas del pueblo… + desde lo anteriormente dicho hacemos una llamada al compromiso y a la participación ciudadana. El pueblo lo formamos todos y las cosas del pueblo son cosas de todos que entre todos tenemos que sacar adelante. Por tanto, no podemos delegar toda la responsabilidad en los mismos y sacudirnos las manos como si no tuviéramos nada que ver en esos temas. Participar en las asociaciones, opinar, sugerir, colaborar, echar una mano, prestarse, estar disponible… son actitudes fundamentales para la buena marcha del pueblo. En esta línea, perpetuarse en cargos, en principio, no es lo más oportuno. Somos de la opinión de que por el Ayuntamiento “todos tendríamos que pasar”, hombres y mujeres, jóvenes y adultos… Porque vivimos momentos de gran desesperanza, de futuro incierto en nuestro medio rural… todos somos necesarios, todos nos podemos complementar, no dividir… + a los que se presenten como alcaldes o concejales en las próximas elecciones les pedimos, sobre todo, espíritu de servicio. Vivir la política desde la caridad es una actitud imprescindible para el correcto funcionamiento de las instituciones. La caridad vacuna frente a intereses egoístas, frente a enfrentamientos inútiles, frente a desalientos y desánimos… Junto a ello el espíritu de escucha, de diálogo, de unidad son fundamentales: el Ayuntamiento preside, va el primero, hace partícipes del proyecto, solicita opinión y colaboración, embarca a la gente. El estilo de hacer política, de presidir… tiene muchas repercusiones, positivas y negativas en la vida de nuestros pueblos. + por último, como comunidad cristiana, nos gustaría señalaros algunos de los problemas que más nos preocupan y que nos gustaría que tuvierais presentes como centros de interés: ante todo la despoblación y la soledad en la que viven muchos de nuestros pueblos. Junto a ellos, el envejecimiento. Estos problemas nos obligan a cuidar todo lo que sea fomentar la convivencia, la unidad, la salud y la asistencia social, en unión a otras administraciones. Creemos que hay que luchar para que los servicios mínimos fundamentales nunca falten en nuestros pueblos y podamos vivir tan dignamente como el resto de los ciudadanos. + Deseamos que la Campaña Electoral y la posibilidad de varias listas no contribuya a dividir más nuestros pueblos: pedimos a los candidatos y a todos que cuidemos la unidad, partiendo de que todos queremos lo mejor para nuestro pueblo quizás desde posiciones diversas pero que ello no nos debe llevar a rivalizar tontamente… Sirvan estas pequeñas consideraciones para animarnos todos en esta tarea de construir “pueblo”, de seguir luchando con esperanza en estos momentos difíciles. |
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Para trabajar y dialogar |
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| Departamento de Formación Sociopolítica |