1º de mayo y la crisis

 
 
 
 

La vida y la dignidad de las personas es algo serio, no se puede jugar con ellas como si de fichas se tratase. El neoliberalismo no sólo ha impuesto una manera de organizar y orientar la economía, sino que, sobre todo, se ha querido perpetuar en la historia, inculcando una manera de pensar, de ver, de sentir y de actuar que hace juego a sus intereses.

Esa cultura nos ha llevado a considerar, de una manera natural, que todo, absolutamente todo en esta vida (productos, mercancías, personas, ideas, religiones, política, etc.) como en el mercado, es consumo: todo es elegible, todo es flexible, todo es sustituible y todo es prescindible. El resultado lo conocemos: una crisis enorme producida sin escrúpulos por quienes han querido acumular beneficios, que está produciendo muerte y dolor en muchas personas, especialmente los más vulnerables: los trabajadores de todos los países.

Los más de 12.000 trabajadores de Burgos y sus familias que están en paro; los más de 6.000 trabajadores y sus familias que ven recortado su empleo; los emigrantes y los jóvenes que se ven indefensos son algunas consecuencias de ese ingenio maravilloso de la economía capitalista, aprovechada por personas e instituciones ambiciosas.

Ahora ellos mismos pretenden solucionar el problema con propuestas “originales”: quieren prolongar la edad de jubilación, abaratar el despido  y reducir del periodo de cobro de desempleo de los trabajadores. En el fondo siguen pensando, como en el siglo XIX, que son unos vagos y que estas medidas les harán más productivos. Para ellos, en cambio, consideran justo pedir más ayuda a los gobiernos en forma de subvenciones, de reducción de sus cuotas a la Seguridad Social, etc…

Como cristianos, en este primero de mayo, junto a los trabajadores y sus sindicatos, tenemos que celebrar el fracaso de un sistema económico injusto que ha divinizado el dinero y deshumanizado a muchas personas. Pero, sobre todo, es el momento de estar cerca de las personas que son víctimas de esta tropelía, colaborando con ellas y con las instituciones  para, no solo salir de esta crisis, sino para evitar que la solución favorezca de nuevo a quienes la han provocado.

Mariano Melero

   
   
 

   
   
   
   
 

OPCIÓN POR LOS POBRES:
"La flexibilidad y precariedad en el mercado de trabajo es una de las consecuencias más graves de este sistema (económico neoliberal) que, a su vez, genera otras pobrezas".

Del documento La opción por los pobres

     
       
 

 Archidiócesis de Burgos

 Departamento de Formación Sociopolítica