COMENTARIO PALABRA

Con el nuevo año litúrgico iniciamos la presentación del Evangelio de cada domingo y un pequeño comentario sugerido por la Palabra de Dios de cada domingo

ADVIENTO

ADVIENTO

DOMINGO PRIMERO

 

EVANGELIO DE SAN MATEO

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Lo que pasó en tiempos de Noé, pasará cuando venga el Hijo del Hombre. Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo; a una se la llevarán y a otra la dejarán.

Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre.

 

  Comentando la Palabra:  NO ESPERAMOS EN VALDE

Ya está cerca la celebración del Nacimiento de Jesús. El corazón se llena de alegría y nostalgia, pero lo que debe llenar toda nuestra celebración es la Esperanza. Ella nos remite a las palabras: seguridad, ilusión, juventud, sementera, fecundidad, madre, y tantas otras, todas hermosas y apuntando al futuro.

Pero la palabra de Dios nos invita a tener una actitud activa. No se trata de esperar, sin más, esperando que Dios o los demás hagan lo que nosotros no somos capaces de trabajar. Al contrario, Jesús nos propone el modelo de Noe. Él trabajaba con ahínco, confiado en la Palabra de Dios. Sin ver claros todos los “porqués”, preparaba el futuro. No era dueño del futuro, eso corresponde sólo a Dios, pero le preparaba y colaboraba con Dios.

 

No siempre venos claro para qué ser generosos, para qué perdonar, por qué hacer el bien. La esperanza como la justicia tiene también una venda en los ojos; pero tiene un ancla en la mano que es la seguridad de nuestra fe.

 

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús diciendo:

-         A otros ha salvado; que se salve a si mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

-         -Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro lo increpaba:

-         ¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.

Y decía:

-         Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Jesús le respondió:

    - Te lo aseguro; hoy estarás conmigo en el paraíso.

 

 

Comentando la Palabra: ¿POR QUÉ NO REINAS YA?

El Reino del Señor ya ha comenzado, pero aún no ha llegado a su plenitud. Cristo ha reconciliado consigo todos los seres y a éstos entre sí. Nos ha sacado del dominio de las tinieblas. El mundo tiene la dirección de la vida y del amor, pero aún son poderosísimas las fuerzas que empujan hacia la muerte y el odio. Abrirse paso ante fuerzas como son la explotación por la droga, por la pornografía ...; superar las actitudes violentas de los fanatismos nacionalistas, religiosos o de otra índole, no es nada fácil.

 

Ahí estamos los cristianos, llenos a nuestra vez de debilidades y pecados, pero sintiendo en nuestra espalda la responsabilidad de llevar y adelantar la llegada de ese Reino de Dios: justicia, amor, paz. Parecen muy raquíticos los avances, pero sabemos que juzgar los pasos que da cada generación de cristianos, compete sólo a Dios.

 

 

XXXIII DOMINGO ORDINARIO

 

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:

-         Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.

Ellos le preguntaron:

-         Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo esto está para suceder?

El contestó:

-         Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: “Yo soy” o bien “el momento está cerca”, no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida.

Luego les dijo:

-         Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a     los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello  de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

 

Comentando la Palabra: FIN

 

Ya en tiempos de Jesús andaban algunos tan ocupados, pensando en

las cosas del más allá, que se olvidaban de las cosas del más acá.

Y no es tan extraño el fenómeno en la actualidad, pues también algunos ahora se pasan la vida filosofando y criticando a todo el mundo, especialmente sobre lo bueno o lo malo que ha hecho la Iglesia. Pero

no saben hacer otra cosa que juzgar irresponsablemente, y si hay que retrotraerse a los tiempos de Maricastaña, pues también.

 

Los cristianos sabemos que el tiempo es oro y cada hora nos la regala Dios para hacer el bien y construir algo nuevo, germen de lo que será un día “lo totalmente nuevo”. Menos decir a los demás lo que tienen que hacer, y más comprometerse con la realidad.

 

 

 

 

XXX DOMINGO ORDINARIO

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola por algunos que teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos, y despreciaban a los demás:

 

-         Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:

o       ¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo. El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

-         Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.

 

 

 

 

LA ESPERANZA NO DEFRAUDA A PABLO

 

Impresionan las palabras que escuchamos al gran apóstol Pablo, despidiéndose de su discípulo cuando ya intuía próximo su fin. Fatigado por mil batallas apostólicas, después de haber anunciado a Jesús “a tiempo y a destiempo”, quebrantado su cuerpo por viajes y trabajos, dolorida su alma por tantos desagradecimientos, al final, sólo Dios es su confianza. Es verdad que está en la cárcel, pero él se siente el más libre de los hombres.

 

Mirando hacia atrás siente llena su vida, no ha corrido en vano. El haber sido escogido para anunciar al mundo la maravillosa noticia de la liberación del hombre da sentido pleno a su vida. No se debate en dudas existenciales, al contrario, su fe vivida comprometidamente le da seguridad de que en lo que ha anunciado, en Jesús, está la verdad del hombre y de Dios.

 

¡Qué grande era la fe de San Pablo! Todos debemos pedirle humildemente a Dios nos de una seguridad semejante.

 

 

XXIX DOMINGO ORDINARIO

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:

 

-          Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle:

-          “Hazme justicia frente a mi adversario”.

         Por algún tiempo se negó, pero después se dijo:

-          “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré  justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara”

 

Y el Señor respondió:

 

-          Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y  noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

 

 

 

 

LA GRAN SABIDURÍA

 

Dos son los libros de texto que todo cristiano tiene que leer constantemente: La Vida y la Biblia. Sin la Biblia la lectura de la vida es pura sociología. La Biblia, sin la lectura atenta de la vida sería un diletantismo piadoso. Cuando estas dos lecturas van unidas, nos encontramos con la auténtica sabiduría cristiana.

 

No es tan fácil. Se necesita mucha mansedumbre y capacidad de escucha a Dios para ver las cosas y personas tal como las ve él, no como nuestras criterios personales nos sugieren. Orar de este modo no es tanto hablar con Dios como escucharle y fielmente comprometerse con Jesús, Palabra de Dios, en la construcción de su Reino de Amor, Verdad y Justicia. Ya nos advertía Jesús que no fuéramos muy charlatanes en nuestra oración, que ya sabe el Padre Dios lo que necesitamos. Lo importante es dejarse llenar el corazón de la voluntad de Dios.

 

 

XXVIII DOMINGO ORDINARIO

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:                  

 

    - Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.

 

Al verlos, les dijo:

 

-         Id a presentaros a los sacerdotes.

 

Y mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo:

 

-         ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que un extranjero para dar gloria a Dios?

 

 Y le dijo:

 

    - Levántate, vete: tu fe te ha salvado.

 

 

 

Comentando la Palabra: AGRADECIMIENTO

 

Comentando su estancia en países de misión, y antes de que les muestres tu admiración por su trabajo, a muchos misioneros he oído decir: “He recibido de ellos más de lo que he dado”. Por el contrario, qué raro es oír sentimientos de gratitud hacia la iglesia por parte de cualquiera de nosotros. Todo parece que se nos debe. Incluso algunos demuestran con su actitud que hacen un favor al resto de la parroquia por participar en la liturgia o recibir los sacramentos en ella.

 

A un niño sus padres le enseñan muy pronto aquello de: ¿Cómo se dice?. GRACIAS, aprende el niño.  Hemos oído muchas veces aquello de “De bien nacidos es ser agradecidos” Reconozcamos que esa actitud no la hemos sabido enseñar y vivir en relación a la Iglesia.

Asistimos los domingos a la Eucaristía, que significa “acción de gracias”. Bien está dar gracias a Dios, pero también a la comunidad donde vivimos y celebramos esa fe.

 

XXVI DOMINGO ORDINARIO

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

-         Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la masa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.” Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tu padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.” El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.” Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.” El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.”Abrahán le dijo: “Si no escuchan  a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

Comentando la Palabra:

 

Hay personas que buscan ansiosamente alguna señal del “más allá”. Acuden donde hay alguna nueva aparición. Olvidan que Dios nos ha dado su Palabra, Jesús. Su “Paso entre nosotros”

contiene en sus dichos y sus hechos todo lo que necesitamos en orden a nuestra salvación.

 

Ahí está la belleza de lo creado, ahí está la bondad que explota en las personas santas, ahí está la Biblia, ahí está tu vida y la presencia de Jesús en ella, ahí está el gran sacramento de Dios que son los pobres. ¿Qué más necesitas para saber que Dios es y es amor?.

 

 

xXV domingo t. ordinario

 

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo:

-         Qué es lo que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.

El administrador se puso a echar sus cálculos:

-         Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.

 Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero:

-         ¿Cuánto debes a mi amo?

Éste respondió:

-         Cien barriles de aceite.

El le dijo:

-         Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe cincuenta.

 Luego dijo a otro:

-         Y tú, ¿cuánto debes?

El contestó:

-         Cien fanegas de trigo.

Le dijo:

-         Aquí está tu recibo: escribe ochenta.

 Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: “Ganaos amigos con el dinero injusto para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.”

EL BUEN ADMINISTRADOR

 

Después de esquilmar a mansalva, algunos personajes tienen la habilidad de hacer alguna fundación benéfica y así creen asegurarse su salvación, o, si no son creyentes, su buena y

eterna memoria.

Jesús hila mucho más fino. No se puede ganar

el cielo con dinero manchado con sudor ajeno; al contrario, este bien, que para muchos es ocasión de pecado, casi siempre por la ambición, debe ser para un cristiano ocasión de generosidad y misericordia. Pero tiene que estar claro para todos que sin justicia no puede haber caridad. Ésta sería una farsa teatrera. Sería como dar limosna con billetes falsos.

 

 

 

 

xXIV domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos:

-         Ese acoge a los pecadores y come con ellos.

Jesús les dijo esta parábola:

    - Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.

Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

 

Comentando la palabra: LA ONZA DE ORO

Muchas veces hemos visto la predilección de Jesús por los pobres, los sencillos; en esta ocasión se nos muestra su gran amor hacia los pecadores. Nosotros nos podremos alejar de Dios, pero él nunca nos olvida y saldrá a nuestro encuentro repetidamente. Pidamos, ahora que somos conscientes, para que nunca nos alejemos de él, y si lo hiciéramos, que vuelva a salirnos al paso, incluso si es necesario por nuestra “dura cerviz” con el dolor.

 

 

 

xXIII domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:

    - Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar” ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

 

Comentado la Palabra: LA ESCLAVITUD

La desaparición de la esclavitud en los primeros siglos de nuestra era tiene mucho que ver con el cristianismo. La nueva fe atacaba la raíz de ese fenómeno degradante, entonces tan numeroso, pues esta fe defiende como principio básico que todos los hombres son por igual hijos de Dios. Ya desde entonces la tensión por conseguir una sociedad igualitaria y justa está en los esfuerzo del cristianismo.

Cualquier observador mínimamente imparcial tiene que reconocer que hoy los mayores esfuerzos por erradicar la pobreza y por conseguir una alfabetización universal nacen de organizaciones de la Iglesia Católica. Lentamente se socavan los fundamentos de la esclavitud y explotación del hombre.

 

xXII domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:

    - Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te digo: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que humilla será enaltecido. Y dijo al que lo había invitado: -Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lidiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

 

 

 

Comentado la Palabra: LA HUMILDAD

 

Es una virtud de la que no se debiera hablar, porque al hacerlo ya, en cierto modo, se está faltando a ella. Lo paradójico es que hay personas que se atreven a decir que ellas son humildes, faltando claramente a esta virtud. En esto de la humildad deben ser los otros los que opinen de nosotros y aceptar su opinión sin rechistar.

La humildad es el principio de la sabiduría: Solo sé que no sé nada, dice el antiguo adagio. A esta sabiduría humilde y sabia se opone la sabiduría revisteril, que desde su superficialidad pontifica sobre todo, incluso se atreve a decir: nos habéis estado engañando durante siglos. La pérdida de la fe para muchos comienza por el embaucamiento de esta pseudocultura que a algunos del llega a sentirse descubridores del Mediterráneo.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


xXI domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó:

-         Señor, ¿serán pocos los que se salven?

Jesús les dijo:

    - Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos” y él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados”. Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentando la Palabra: EL DÍA DE LAS SORPRESAS

Parece que habrá sorpresas, y algunos de los que se creen con todos los derechos para entrar en el Reino de Dios, se quedarán fuera. Ahí está el error, creer que nuestras obras nos salvan más que el amor de Dios. Al final, lo da Santa Teresa: “nos examinarán de amor”. Pienso en la grata sorpresa de los sencillos y humildes. Quizás temieron que  todo el amor amasado con sudor que derrocharon con los suyos había quedado en olvido; nadie, ni tan siquiera los hijos se lo agradecieron, pero ...¡qué grande es la memoria de Dios!

 

Aquel día será el día de los pequeños, de los que la sociedad aquí va poniendo en los últimos lugares de la escala, los olvidados. Será su día, bendito día,  en el que el Señor se llamará Nuestra Justicia. Todos nuestros actos adquirirán su verdadera dimensión, mejor, serán engrandecidos por el Señor, pues ya nos dijo Él que se nos dará una medida remecida y rebosante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

xX domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    - He venido a prender fugo en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división., En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

 

Comentando la Palabra:LA CONTRADICCIÓN

 

Hoy Jesús se nos presenta como señal de contradicción. Su mensaje no es algo blandengue e inocuo, sino transformante y revolucionario. No muere El en la cruz para que todo siga igual, sino para que todo cambie de sentido y la historia de los hombres tenga una dirección nueva. Es la dirección del amor, de la justicia, de la paz.

Algo tan novedoso, tan único en la historia de los hombres no va a triunfar fácilmente. Enfrente tiene la enemiga de todos los hombres y mujeres de rapiña y explotación, y su gran capacidad para engañar a los humildes. Por otra parte se sienten justificados para utilizar todas las malas artes. Por el contrario, el seguidor de Jesús no puede utilizar sino las armas del amor, de la inteligencia y del sacrificio personal. El amor la justicia y la paz no es sólo el objetivo, es también la metodología.

 

 

 

 

 

 

 

xIX domingo t. ordinario

 

EVANGELIO DE SAN LUCAS

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    - No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del-Hombre.”